miércoles, 19 de octubre de 2011

Por casualidad

Fue por casualidad, llegó hasta mí y desde entonces, todo cambió…

Tras el primer disparo que impactó en su rodilla y tras precipitarse al suelo, le vi arrodillado, dolorido, vulnerable, en ese momento al ver el cañón de la pistola humeante, se lo acerqué a la sien y apreté, noté como quemaba el trozo de piel que tocaba, a él el dolor de la pierna no le dejaba notar la quemazón de la sien, pero a mi me llegaba el olor de la piel quemada, yo cada vez apretaba más, quería que no parara de quemarle, estaba disfrutando tanto, no era por el hecho de que iba a acabar con su vida, era por el hecho de estar torturándole y ver su dolor…, sentir su dolor, disfrutar de su dolor…

Repasaba el escenario, las pruebas y montaba la escena, tras el primer disparo que impactó en su rodilla, cayó al suelo, en ese momento le tenía a su merced, vulnerable y dolorido, se le acercó y con el cañón de la pistola le quemó la sien, tuvo que insistir en la presión, la piel estaba chamuscada, se recreó.., en ese momento fue cuando clavó el puñal en el costado, con toda la hoja dentro retorció el mismo, para transmitir el mayor dolor posible al separar la costillas con el movimiento, y permitir la salida de la sangre, mientras desgarraba cualquier tejido Cercano.

Con la mano que tenía libre busqué en el lateral el cuchillo que tenía en la cintura, apoyé la punta en su costado y fui deslizándolo por el, hasta que tuve la certeza de estar apoyado entre dos costillas, entonces lo clavé, no es fácil clavar una hoja en un cuerpo, del primer envite introduje la mitad, tome un poco de impulso y nuevamente presioné, llegó hasta el fondo, con una trayectoria distinta, dañé cualquier órgano cercano, estaba apoyado sobre mi mano, anulado por el dolor, pero no era suficiente, comencé a girarlo, la hoja dentada desgarraba todos los tejidos a su alcance, la sangre fluía a  borbotones, con ese nivel de tejido destruido se desangraría en breve, no moriría tan dulcemente, solté el cuchillo estando todavía clavado, se mantuvo de rodillas, pero erguido,  vi el mango del cuchillo sobresalir, le propiné una patada en el borde, con tal fuerza, que salió disparado de su cuerpo, destrozándole dos costillas y sacando grandes trozos de carne desgarrada, no pudo con el dolor, cayó y comenzó a suplicarme, entonces me apiadé de él, le puse la pistola en la sien, paralelo a sus ojos y disparé, los dos globos oculares salieron disparados por las cuencas, destrozados, solo convulsionaba, pero tardaría todavía en morir varios minutos, me senté a su lado y estuve allí con él durante todo ese tiempo, observándole…

No tardaría mucho en morir, pero todavía le torturaría más, de una patada de sacó el cuchillo, destrozándole las costillas y esparciendo sus entrañas por el suelo, todavía están por aquí los trozos, después le apunto a la cabeza y le voló los ojos dejándole con vida, se sentó y espero, así es como le encontraron mis compañeros, ahora está en comisaría, debo ir a interrogarle, pero tenía que pasar primero por aquí, debía verlo antes de enfrentarme a…, eso, un trozo de costilla estaba a 20 metros, y se sentó a mirarlo mientras convulsionaba, sin ojos, la sien abierta, el costado reventado y un tiro en la pierna, se sentó, y mientras esperaba, se fumó un cigarrillo, el cual apagó en el agujero de la sien, me cuentan que ya arrestado, al meterlo al coche piso a uno de mis compañeros, le miro y le pidió disculpas, “perdona” le dijo…, ahora debo ir a interrogarle.

Por una serie de circunstancias llegó hasta mi el revólver, a partir de ese momento mi triste vida se transformó, pasé de una vida en la que siempre iba con la cabeza agachada, en la que los problemas por el hecho de parecerlos me intimidaban y prefería evitarlos, como hace la mayoría de la gente, ahora prefería mirarlos directamente a los ojos y retarlos a que me demostraran si de verdad eran problemas y hasta donde estarían dispuestos a llegar, ya que yo llegaría hasta el final, perdí el miedo a morir, a morir así, con opción de defenderme.
El revólver no ha aparecido.

Estaba en la sala, solo había una silla en toda la habitación, donde yo estaba sentado, en el centro, que era el único sitio iluminado, las paredes estaban a oscuras, a los polis apoyados en ellas no les veía el rostro, solo al que tenía cerca de mí, preguntándome, no estaba escuchando nada de lo que decía, lo veía todo desde la distancia, le veía gesticular, hablaba cada vez con un tono más agresivo, de cuando en cuando, pegaba su cabeza a la mía y chillaba más fuerte, luego se retiraba y tomaba el testigo otro cualquiera, intentaban ofrecerme ayuda si hablaba, luego amenazaban a mis familiares y amigos si no lo hacía, con qué me pasaría en la cárcel si ellos se encargaban de que así fuera. Pasadas varias horas, estaba totalmente aburrido, miré al que me hablaba desafiante, no había mirado a ninguno de ellos, seguía hablándome, pero al mirarle se sintió amenazado y comenzó a retarme, en ese momento le dije:

-      Cállate y escucha.

Se calló, estaba perplejo, todos en la sala se callaron, debía aprovechar este momento de estupor después de tantas horas.

-      No es el primero que mato, ha habido más.

Volví mi mirada hacia el suelo y comenzó una algarabía de voces e interrogatorios, todos querían hacerme hablar, insultos, algún empujón, querían saber…, pero…, quien no quiere…
Llevaban varias horas con él cuando llegué, me pusieron al día, solo había dicho dos frases para auto inculparse en más asesinatos pero nada más, no le habían sacado nada, ni bueno, ni malo…, pero lo que más se repitió fue, pero hay algo en ese tío que no me gusta…

Uno entró, le dijo algo al oído a otro de ellos y comenzaron a salir de la sala, me quedé solo, después de horas de bullicio, de gritos, de insultos…, el silencio…, solos yo y mi reflejo en el cristal, detrás del cual estarían los que acababan de salir y alguien más…

Con todos a mi espalda esperando que iba a hacer, mire a quien tenía a mi lado y le dije:

-      Vamos a dejarle un rato a solas para que piense un poco.

Me quedé a solas y en este momento, vacié mi mente me relajé y no pensé en nada, tiempo muerto.

Habían pasado 15 minutos, no había hecho ni un solo movimiento, decidí entrar. Entré con una silla que puse frente a él, me senté con una carpeta entre mis manos, le miré.

Le escuché entrar, puso una silla frente a mí y se sentó, no tenía que abrir los ojos para saber lo que estaba pasando, una vez hubo terminado de colocarse, se quedó quieto, supongo que mirándome, en ese momento decidí abrir los ojos para verle.

-      Buenos días, o tardes, no sé muy bien qué hora es, puede decírmela.
-      Siete menos cuarto…, de la tarde.
-      Vaya, llevo ya unas cuantas horas sin dormir.
-      Es normal, tiene una manera rara de pasar las noches, lo hace a menudo.

Vestía de manera poco habitual, pantalones de pinzas, pero no muy anchos, un polo, tenía buen brazo el tío, pero llevaba botas, tipo…, militar, no pegaba…, pero tenía cara de cabrón.

No era como cabía esperar, tenía pinta de oficinista, vestido con ropa…triste, cuerpo de no haber hecho ejercicio en la vida, blando, cara de…, imbécil, pero tenía mirada de cabrón y por lo que sabíamos un cabrón peligroso.

-      Le encontraron junto al cadáver, todo apunta a que fue usted quien le mato, ¿es así?
-      Usted que cree.
-      Lo que creo está claro, pero quiero que me lo confirme, o no, si es que puede.
-      (Sonrió), Puedo, fui yo.
-      Por qué hacerle tanto daño.
-      ¿Tanto daño?, el problema usted, ¿lo ve en la cantidad?
-      No, claro que no, pero que necesidad tenía, no le bastaba con matarlo, o era el sufrimiento lo que buscaba.
-      Creé que buscaba algo, pudo ser por casualidad.
-      Tanta rabia de casualidad?, qué le había hecho, se burló de usted.
-      Si, lo hizo, pero ya no lo hará más.
-      Entonces se burló de usted y se lo hizo pagar.
-      A él y a todos los que lo hicieron anteriormente.
-      Se han burlado muchas veces de usted?
-      La gente es muy cruel y no se da cuenta, o no quiere darse cuenta del daño que puede hacer.
-      Pero eso no es como para matar a alguien.

Me miró fijamente y comenzó a reírse…, a carcajadas…

No pude aguantar más, era gracioso, parecía una película, el policía desgranando la mente del asesino psicópata, enfermo, desequilibrado que actúa debido a sus traumas de la infancia, que gracioso…

De verdad se está creyendo esta conversación, pero si es de telenovela, a cuantas personas ha interrogado que hayan torturado a su víctima?

Mi currículo creo que no es asunto suyo, y la verdad, solo estaba haciendo que hablara, lleva 10 horas en las que solo ha dicho una frase, quería saber si era un sonado, en cuyo caso no sería asunto mío o por el contrario si estaba cuerdo y en ese caso, que creo que es así, si es asunto mío.

Entonces ahora es cuando va a intentar entrar en mi mente para comprenderme, ja,ja..

De repente comenzó un zumbido, la luz que estaba en el techo se movía lentamente, mi mirada recorría la habitación de un lado hacia el otro y estaba cayendo, todo en un silencio desconcertante. Todo volvió a su velocidad normal cuando mi cabeza chocó contra el suelo, el zumbido se convirtió en aturdimiento y en dolor, no sabía por dónde, ni cómo, pero algo me había golpeado.

Ya sabía lo que quería y él se había relajado, no era un demente y probablemente había matado a varias personas, necesitábamos saber a cuantas, era un degenerado asesino y la ley no puede amparar a alguien así, no le puede proteger a él si fue incapaz de proteger a sus víctimas, al menos no de mí.
Se reía, es el momento que estaba esperando, pensaba que controlaba la situación, sin que se diera cuenta mi puño se estampo contra su cara, desde un lado, no lo esperaba, es impresionante ver como el cuello se retuerce y gira sin control, llevándose el resto del cuerpo con el cuando no está prevenido, cayó a plomo, ahora me prestaría más atención.

Dios!!, estaba ido, vi como ponía una silla frente a mí y se sentaba, aunque solo veía sus pies.

Puse una silla frente a él, me senté.

-      Tienes razón, esto no es una telenovela, aquí no puedes vacilar al poli e ir de inteligente, ahora mismo las cámaras están desconectadas, como casi siempre y estas solo conmigo, te voy a poner fino y además voy a disfrutar haciéndolo, te suena, pero esta vez la victima eres tú y encima a mi me pagan por hacerlo.
-      No vas a conseguir nada hijo de puta y más te vale que me mates, porque esto no se va a quedar aquí.
-      Ya no me hablas de usted, vaya, tú supuesto refinamiento no te ha durado mucho.
-      A ti tampoco ser un tipo duro, si lo fueras de verdad me soltarías las manos, pero en realidad tienes miedo, por eso eres poli, como todos, como no tenéis cojones tenéis que ampararos en el “cuerpo”, porque siempre habéis sido los mierdas y ahora lo estas demostrando, yo al menos tengo cojones, seguramente como el que se está tirando en este momento a la puta de tú mujer, ¿por eso estás jodido? ¿porque sabes que cada noche que sales otro como yo la da por el culo?, ja,ja..

Quité la silla de donde estaba, me iba a hacer falta espacio.

Vi como se llevaba la silla, creo que le iba a hacer falta espacio.

Fue una noche larga, al principio pasa un tiempo hasta que asumes que te van a golpear durante rato y que vas a tener dolor, pero luego viene lo peor, el peor momento, cuando tú carne, cuando tus nervios, cuando tus huesos están exhaustos por el dolor prolongado y cada toque, por pequeño que sea te produce un sufrimiento increíble, cuando un golpe en el costado te produce una reacción por todo el cuerpo y cuando cada nuevo dolor se te mete en el cerebro y te recorre toda la columna para volver a la cabeza multiplicado por diez, en ese momento es cuando hay que aguantar algo, que es inaguantable.
No sabía cuánto tiempo había pasado, mi cuerpo cansado de la tensión acumulada, de las horas de tensión, de no haber parado de sudar por el miedo y el dolor, mi cerebro bloqueado, de cada golpe ya solo notaba su repercusión, giro de cabeza…, caída al suelo…, pero no tenía ningún efecto en mí, no sentía dolor, no sentía nada, era como estar sedado, ni sentir, ni pensar y así hasta que al final perdí el conocimiento.

Me lo tomé con calma, sabía que el cabrón iba a aguantar, medía los golpes, cansa golpear y cansado se pierde la precisión, esto no es golpear por golpear, hay que hacer daño y saber donde hacerlo, mucho, pero en sitios que no afecten a su conciencia, debe enterarse de todo, solo así podré llegar a su límite y su resistencia caerá.

Había superado el límite de dolor, a partir de este momento sabía que no conseguiría nada, pero debía seguir, este tiempo sirve para un futuro, cuando se recupere, si se recupera…, cuanto más larga haya sido la sesión más miedo tendrá grabado, nunca lo olvidará y si hay próxima vez, no aguantará tanto.

Fue una recuperación larga, perdí visión en un ojo y un tímpano perforado, el resto curó con el tiempo, de la paliza no pasó nada, al principio, yo, era un monstruo, nadie movió un dedo, la policía tapo el asunto y el juzgado cerro la denuncia de malos tratos muy rápido, pero mi familia, contrato a un buen abogado, la justicia es solo para ricos, esa parte no se abrió, pero me sirvió y mucho, la brutalidad del hecho cometido por mi me hacía, con muy poco esfuerzo, un demente, de eso no hubo duda por parte de nadie, pero la brutalidad y la impunidad con la que se me trato, se volvió contra ellos al convertirlo en un juicio mediático.

Al principio todo fue normal, me pasé, pero quien no lo hubiera hecho, me llamaron a declarar, el juez me miró y desestimó el caso, no fue para tanto, un tiempo en el hospital, pero salió andando, más de lo que merecía, pero luego todo se complico, empezaron a salir sabandijas que no tienen nada que hacer en la vida, cualquiera puede opinar y si lo haces en la televisión y se te juntan un par más, una falacia se convierte en verdad en una semana.

Mi abogado tenía relación con gente de las televisiones, los había utilizado en otras ocasiones, dándoles un tema morboso y pasándoles información, la cual cuentan sin ningún pudor, sin comprobar su veracidad, tampoco les importa. Al poco tiempo me había convertido en una víctima, el asesinato, nadie se acordaba ya de el, era culpable y punto, pero me convertí en un producto y como tal había gente que vivía de mi y gente que me apoyaría hasta el final, apoyarme a mí era asegurarse un sueldo, lo demás no importaba.

No podía entenderlo, solo se hablaba de mi, casos antiguos, gente que me conocía, y no sé de qué, porque yo a ellos no, pero que hablaban de mi supuesta violencia, hasta una antigua relación, pasé una noche con ella, la cual se pasó varias noches enteras hablando de cómo era y de lo que hice, cuando en aquella noche nos dijimos dos frases como mucho, me estaban convirtiendo en un degenerado, sin ningún motivo, cuatro analfabetos pero que salían todas las tardes en la caja tonta, hablaban de sicología, comportamientos, leyes, al final me retiraron del caso para, supuestamente, liberarlo de la presión mediática. Nadie se acordaba de que ese tipo le voló la cara a otro, ni de que le reventó un lateral del pecho mientras se sentó a mirar como se le iba la vida.


No tuvimos ningún problema, culpable, me declaré así, pero decidieron que no era consciente de mis actos, 100 años de condena, condonada a cambio de una reclusión en un centro psiquiátrico, bajo tutela de revisiones medicas, todo estudiado, entré con un papel aprendido y lo único que tuve que hacer es poco a poco irme olvidarme de el, ¿habría mentido?, jamás lo diría un psiquiatra, él diría que habría mejorado gracias a su terapia y a su indagación de mi mente y por supuesto, escribiría un libro, no he visto charlatanes más egocéntricos e ineptos, no saben absolutamente nada sobre la mente humana.

Fue uno de los peores días de mi vida, estuve en la lectura de la sentencia invitado por la familia del asesinado, no sabía que decirles después de escuchar la sentencia, fui con ellos hasta su casa, al irme, cuando cerré la puerta, no se me olvidará nunca lo que dejé allí dentro, habían pasado un infierno y todavía les quedaba otro que pasar, el de el olvido y la frustración. Al llegar a casa puse la televisión, escuche que alguien dijo, “se ha hecho justicia”, no pude más, cogí la televisión y la tiré por la ventana, no hice demasiado jaleo, vivo en un primero, pero no podía tenerla más tiempo dentro de mi casa, nunca más he vuelto a comprarme una, nunca más he vuelto a verla.

Estoy sentado en la cama, me da el sol en la cara, junto a mí, una pequeña maleta, la verdad es que no tengo prisa, me acaban de traer los papeles de la libertad vigilada, los he leído, bajo supervisión de una comisión cada mes el primer año, cada seis el segundo y a partir de ahí, anual de por vida…, 15 años, suena a mucho, pero se ha pasado rápido, no he cambiado tanto, ahora tengo el pelo largo y estoy más delgado, aquí cogí la rutina de hacer deporte e hice un modulo de informática, por el cual me han buscado un trabajo para ayudar a integrarme, en una empresa cerca de mi casa y al hospital, la verdad, yo me veo estupendo.

Solo apareció una reseña en una página interior del periódico, ya nadie lo recordaba y quien lo hacía, no le interesaba, 15 años, solo 15 años y alguien había decidido que estaba curado, curado de qué, me estoy mirando al espejo, 15 años parecen pocos, pero son muy largos, ahora estoy lleno de canas, he engordado, después de dejar la policía intenté trabajar en algunas empresas de seguridad, pero en aquel momento bebía demasiado y no pude mantener ninguno de los trabajos, tras mucho suplicar a mis antiguos jefes conseguí que me dieran una pensión, mínima, ya que ninguno quiso figurar en la petición, pero al menos puedo subsistir, y pasar algo de dinero a mi ex mujer, de vez en cuando habló con la familia del hombre que mató, la madre hace años que murió, el padre casi no habla y la mujer, volvió a casarse, pero duró un año, ahora vive sola a las afueras. Esta tos me está matando, hace años me dijeron que debía dejar el tabaco, pero para qué, hace un año me dieron seis meses, en realidad llevo ya mucho tiempo en la prórroga, para que alargar más esto.


He vuelto a mi casa, he entrado con los asistentes sociales y personal del hospital, me han ayudado a colocar la ropa y se van a pasar cada día, al menos al principio, para ayudarme a que me pueda ir adaptando, me gusta, la chica es muy maja y tiene un buen culo. Pero cuando ya estuve solo, por fin, pude verla, llevaba 15 años soñando con este momento, fui al armario de la entrada, en la parte superior, una de las planchas que lo cubre por dentro, si se fuerza de un lado, cede y se puede sacar, dejando un hueco al descubierto, allí estaba la caja, me senté con ella en el sofá, la abrí, la miré y sin dudarlo…, la empuñé, sentí sus frías cachas en mi mano, deslicé mi dedo corazón por la parte metálica hasta toparme con el gatillo, el cual acaricie suavemente, con el pulgar amartille el revólver apunté a un jarrón y presioné el gatillo hasta que el percutor saltó, impactando contra el cuerpo del arma, el tambor estaba vacío, pero ese ruido me puso la carne de gallina, cuanto la he echado de menos, pero todavía tenemos mucho camino que recorrer, juntos…


miércoles, 5 de octubre de 2011

Vuelo

Siempre quise volar,
Desde siempre quise que llegase este momento, estar en el borde, en el límite de mi seguridad para lanzarme al vacio…, para desplegar mis alas y ser libre.
Ahora llevo rato aquí, parado, tantas y tantas veces, repasé este momento, tantas y tantas veces repase las sensaciones que viviría, tantas y tantas veces soñé con cómo lo haría, y ahora que tengo que hacerlo no estoy seguro, no sé si seré capaz.
Sigo aquí, inmóvil, paralizado, y tengo miedo, miedo a no ser capaz, miedo a que no sea todo lo que he soñado, miedo a que sea mejor soñar que vivir.
Desde el borde, doy un paso atrás y toda la excitación cesa, vuelvo a la seguridad, seguiré soñando, controlando mi vida, mi pie izquierdo retrocede, ahora el derecho y…, mi pie izquierdo se apoya y me impulsa hacia delante, le sigue el derecho, vuelve la excitación y mi cuerpo se suspende en el vacío, sin tiempo a pensar, solo a reaccionar, despliego mis alas y comienzo a caer…
Nunca me he sentido más vivo, nunca mis sueños fueron comparables a lo que siento en este momento, nunca se pudo disfrutar desde la apatía, la comodidad, nunca más observaré, ahora soy observado por quienes viven soñando,  porque elegí soñar viviendo…

Por ti y para ti…

martes, 4 de octubre de 2011

Despedidas

Solo la tenue luz de la calle, que entraba por las ventanas con las persianas por la mitad, iluminaba la casa, no me hacía falta más, llevaba tres años viviendo allí.
Mientras buscaba en un armario, en silencio para no despertarla, recordaba cuando entramos por primera vez en la casa, cada estancia era el preludio de mil historias posibles en común y la ilusión crecía  a medida que pasaban los minutos, al terminar de recorrerla y mirarnos sabíamos que iba a ser, que era nuestra casa.
Cogí la maleta de la parte superior y la abrí poniéndola encima de una silla, fui llenándola de camisas y camisetas de los armarios, como nos lo pasamos montándolos, elegirlos, en la tienda sueca de turno estuvimos toda una mañana, elegíamos uno, con su mesilla, pero justo al lado había otra mesilla, esta mejor, entonces hay que cambiar el armario, de vuelta a buscar uno y vuelta a empezar, cada viaje de una sección a otra era una excusa para probar un sofá que nos pillaba de camino y mil caricias con mil besos nos acompañaban.
Por el pasillo llegué al cuarto de baño, mi neceser estaba casi completo, solo cogí el cepillo de dientes y con ello cerré y recorrí el pasillo otra vez, su color anaranjado, casi tierra, siempre me gustó, tardamos en decidirnos por el color, probamos unos cuantos cuando decidimos pintar nosotros mismos, tampoco teníamos mucho dinero y hacer cosas juntos era el mejor de los planes para los dos, así que los fines de semana nos poníamos la ropa cómoda y vieja con la que nos sentíamos tan a gusto, con las ventanas abiertas, entrando el sol, eran momentos de felicidad, de vez en cuando parábamos en la ventana nos fumábamos un cigarrillo o nos tomábamos una cerveza mirando lo que desde allí se veía, que después nunca más admiraríamos, pero en esos momentos cada detalle, cada imagen la compartíamos como lo más bonito que pudiéramos ver jamás…
Me acerqué a la mesilla de noche, estaba mi reloj y mi cartera, una al bolsillo trasero del pantalón, el otro a mi muñeca, fue hace dos años, llegué tarde del trabajo, ella tenía la mesa preparada y según escuchó la puerta salió corriendo, se me abalanzó al cuello y tras un largo e intenso beso se medio descolgó, una mano en mi cuello y con la otra ofreciéndome su presente, me encantó, abrí la caja y estaba el reloj de acero, brillante, lo dejé en la caja de nuevo y me la llevé a la habitación, hasta el día siguiente no volví a ver el reloj y la cena, allí se quedó.


Ahora con mi mano luciendo el reloj de acero acaricio su pelo, la miro dormida y veo todo lo vivido, todo lo disfrutado, cada momento, cada situación, y todo eso es lo que me hace decirte adiós, todo eso es lo que me hace desearte lo mismo que me deseo a mí, volver a vivir todo eso, que ya solo son recuerdos, volver a tener toda aquella ilusión, que ya solo es monotonía y no tener miedo a perder lo poco que queda, si no, ilusión por conseguir lo mucho que vendrá. La brisa no se puede guardar, tiene que pasar de largo para que se pueda disfrutar, siempre esperando que vuelva, para poder seguir disfrutándola, tú has sido una brisa maravillosa, pero ahora dirigiré  mi camino hacia otros vientos y otras brisas…, pero no es un hasta pronto, es un hasta nunca…