jueves, 28 de julio de 2011

Todo comienza con una mirada

Todo comienza con una  mirada furtiva, girando la cabeza, durante un instante, solo un instante, la mirada coincide, ese instante lo ralentiza la  cabeza congelándolo y creando una instantánea de la que se recorre cada detalle, cada forma, aprendiéndola de memoria, pasado ese momento, se vuelve a la velocidad normal y fijada la atención en cualquier otra cosa con un nivel de atención nulo, mientras se asiente con la cabeza se repasa la imagen congelada que ya te acompañará durante toda la noche, durante todas las noches…
Cada día es una lucha entre el deseo y la resignación, esa batalla en la que inicialmente siempre comienza ganando el deseo, el tiempo se encarga de poner en ventaja a la resignación, convirtiéndose en una mera fantasía con nulas expectativas, fantasía que acabará  pasando a utopía y de ahí al olvido. Pero siempre en algún momento es rescatado, en algún momento la mirada vuelve a fijarse, allá a lo lejos un gesto, una sonrisa, una forma, destapa la utopía y por un momento vuelve a ser un deseo, que acaba siendo una frustración más.
Pero un día perdida toda esperanza, algo ocurre, toda la falta de valor que propicia la situación se reconvierte, sin saber cómo, tus manos están recorriendo su cuerpo y sin saber cómo, estás en su interior susurrando frases que muchas veces antes habías pensado y nunca dicho, frases que habías soñado y nunca imaginado poder decir. Y tras todo esto, amanece, conduciendo enciendes un cigarrillo, la misma carretera tiene otro color, cada calada tiene otro sabor, el sueño tiene otro sentido, sabiendo que el final de todo esto será desidia, será rutina, será acomodo, que nada de esto, pasado un tiempo se repetirá, pero solo puedo sonreír y disfrutar, saboreo este instante, degusto esta sensación, no por efímera puede perder su valía ya que es lo que la hace tan especial…, tanto, que lo recordaré para siempre.

viernes, 22 de julio de 2011

Al amparo de la oscuridad

Al amparo de la oscuridad vivo, al amparo de la oscuridad te amo, hubo una vez que no fue así, pero hace tanto que no es más que un vano tiempo en la memoria más fútil, solo en mi rincón espero mientras me enciendo un cigarrillo, espero porque sé que llegará, inhalo el humo, pasa por mi garganta llega a mis pulmones, noto como su efecto comienza a manifestarse en mi cabeza y tras inclinarla un poco hacia atrás, exhalo el humo que recorre mi tráquea hasta mezclarse con el aire del exterior, así una tras otra hasta que lo termino, espero…, ocurren cosas a mi alrededor, la vida pasa, pero yo sigo esperando.

Entregado, soy un gregario de ti, sin voluntad, sin decisión, sin opinión, solo siguiendo tu estela, sin tener que conocer, saber, pensar, convirtiéndome en la más absoluta de las nadas, la felicidad es absoluta, me miras y en ese momento que nada alrededor existe, soy yo, somos tú y yo, pero cuando ese momento termina, que bien se está siendo transparente, inexistente, abstracto, etéreo, por fin he encontrado la manera de no tener que soportar la estupidez, convertirme en ella..


Qué bien se vive al amparo de la oscuridad…