Temores, todos mis temores estaban en este momento sueltos aterrorizándome, mis ansias se habían convertido en pánico, el cual, se había apoderado de mi, paralizándome, solo veía la sucesión de luces bajo las cuales pasaba sobre una camilla, en la cual personas me hablaban, no les escuchaba, solo con la mascarilla de oxigeno puesta, me dejaba llevar presa de mi impotencia, pero, como he llegado a esto…
Nunca sabes hasta donde puedes llegar, el miedo y el terror, son mayores cuando son provocados por nada.
Hacía tiempo que todo me iba muy bien, estaba estabilizado en la comodidad de mi posición, tenía todo lo que podía soñar y en abundancia, pero hubo un momento, no sé cual, en el que empecé a ver la realidad, comencé a pensar en todo ello y comencé a mirar a mi alrededor. Todos me admiraban, pero también me envidiaban, querrían tener lo que yo tenía, y si hubiera sido a costa de arrebatármelo, lo hubieran hecho, ese pensamiento planeaba siempre por mi cabeza y su consecuencia fue que comencé a ver a todo el mundo como un rival y empecé a sentir una necesidad de estar preparado para defender lo que tenía, de defenderme si alguien quería arrebatármelo.
Tomé una cierta distancia con mi entorno, seguía en el, pero cambie mi posición, marqué una barrera con mi pareja y mis amigos, algo que me diera una cierta seguridad. Pero según iba trazando líneas para asegurarme y lo conseguía, debía comenzar de nuevo, tenía la sensación de que no podía relajarme, si lo hacía, ellos se aprovecharían y me cogerían desprevenido, no podía permitirlo, porque ellos, cada vez eran más, yo lo notaba, cada conversación, cada actitud, debía medirla para que no fuera utilizada contra mí, hasta que decidí no darles más pistas, yo era la presa, pero no se lo iba a poner fácil. Poco a poco fui dándome cuenta de la realidad, había estado dormido, veía a mi novia hablando con mi mejor amigo, hablaban de mí, lo sé, me miraban y se reían, maquinaban.
Dejé a mi novia, era una depredadora, pero yo no me dejaría apresar, dejé a mis amigos, solo querían utilizarme, solo anhelaban lo mío…, me quedé con i trabajo, ahí estaba seguro lejos de todos ellos y cuando saliera yo y solo yo, disfrutaría de mis cosas, cenaba solo, degustaba cada plato, cada licor, al marcharme disfrutaba de mi coche, un autentico lujo, y lo disfrutaba porque yo lo había conseguido, su tacto, su potencia, llegaba a casa y allí me encontraba en paz, todo a mi gusto, todo por mí y para mí, mi reino…
Pero el enemigo no descansa, como me había defendido bien el enemigo contraatacó, se introdujo en mi entorno laboral, comencé a notarlo, la amabilidad de mi entorno, la profesionalidad que obtenía, solo era una trampa, pero soy más listo que ellos, me he dado cuenta, comencé mi defensa, primero marqué mi territorio con desaires y verborrea soez con lo que conseguí crear una barrera que delimitase mi espacio y les hiciera saber que estaba preparado, pero seguían insistiendo, seguían tras de mi. Ante sus nuevos ataques, disfrazados de atenciones, jugué mis cartas, dejaría el entorno, comencé a trabajar desde casa, así evitaría que me embaucasen con sus artimañas, al proponerlo me dijeron que si al instante, no cabe duda de que la sorpresa de mi actuación los desorientó, después de esto tomarían conciencia del duro rival al que se estaban enfrentado, pero no creo que cejen en su empeño. No podía esperar su próximo paso, debía seguir llevando yo la iniciativa, no debía dejar mis flancos al descubierto, debía salir lo menos posible y debía medir como lo hacía, solo saldría a comprar, así limitaría sus posibilidades, saldría con la lista preparada, diseñada para cubrir mis necesidades sin salirme de ahí, me estaba defendiendo bien por lo que sus ataques para doblegarme eran cada vez más agresivamente sutiles, lo vi claro un día en la frutería, mi cesta llena y el dependiente insistiendo “llévese unas granadas están muy frescas”, yo nunca había comprado granadas “están muy frescas”, ¿el resto no?, era una argucia para que picara y las comiera en casa, a saber que habrían pensado contra mí, pero que piensan que estoy loco como para caer en una trampa tan burda, le volqué la estantería y salí corriendo, huyendo de la trampa, pero victorioso otra vez, nunca más volví, pero no podía dejar de salir, si compraba por internet, interceptarían mis comunicaciones y no podría tener el control, sería vulnerable, solo tenía que seguir atento…
Habían pasado ya dos meses desde que dejé de trabajar, los ataques habían sido continuos y el enemigo tenaz, pero ahora podía concentrarme en mi defensa, tenía que estar alerta, el nivel de los ataques había descendido, que estarían tramando, alguna llamada que yo cortaba enseguida, por el telefonillo de casa hacía tiempo que habían dejado de intentar atacarme, por correo electrónico a veces lo intentaban, pero yo no caía, ni siquiera los abría, los eliminaba directamente, no les daba opción, solo navegaba por internet, había conseguido contactar con otra persona que también estaba siendo atacada, él llevaba seis meses resistiendo en su casa, era un héroe, pero tampoco hablábamos mucho, en realidad no podía saber si era real o se trataba de otra trampa, los dos llegamos a esa conclusión y nuestros contactos eran fugaces por el bien de los dos.No sé como lo consiguieron en realidad, pero solo recuerdo el momento final, habían sido 10 meses resistiendo en casa, estaba desvanecido, casi habían acabado con mis fuerzas, cuando tiraron la puerta abajo, no pude ni reaccionar, me cogieron, me llevaron, me inyectaban cosas, me ponían mascarillas…, habían ganado, ahora no me quedaba más que resignarme a la derrota y asumir el castigo, pero debo mantener la mente fría, si me dan alguna opción, volveré a la lucha, soy un rival que nunca, nunca me daré por vencido, solo lo parecerá…, resistiré hasta la muerte…

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