Kafka, estoy ahora mismo pensando en el, en su dramatismo al encontrarse una persona en esa situación en un instante, pero como todas las obras literarias, su origen está en la vida común, por eso pienso en el, porque ahora mismo contemplo mi metamorfosis a lo largo de la vida, cada uno tenemos una, una en la que casi nunca se piensa, vivimos el presente y nos puede preocupar el futuro, pero pocas veces pensamos en el pasado y muchas veces es mejor no hacerlo, puede hacer que tú presente se convierta en una pesadilla…
Yo soy yo, bastante es, pero es lo que quería, es lo que soñaba, ni me lo pregunto. Tras una serie de acontecimientos llegó a mis manos un baúl, un baúl que conocía desde que tengo recuerdos, siempre había convivido con el y desde siempre había sido el contenedor de todas las imágenes familiares, ahora estaba en mi poder y aunque lo había retrasado, sabía antes o después debía bucear en su interior para avivar mi memoria sobre mi propia historia.
Ese momento había llegado, estaba frente a el, quité su cierre y abrí la tapa de madera, estaba lleno de pequeños paquetes, cada uno un carrete, cada uno un tiempo, decidí empezar por el principio, saqué todos y comencé por los de abajo.
Mis fotos de niño, rodeado de mis padres, hermanos, familiares, no tengo ningún recuerdo, pero veo un crío feliz, como se debería ser a esa edad, donde sin conocimiento sobre nada, uno solo se deja cuidar y si es así, está en la más absoluta de las felicidades, el centro, el rey…Cuanto más iba avanzando, las fotos iban cambiando, mi paso por la pubertad, cambiando el apego familiar por el de los amigos, la adolescencia, con el descubrimiento y la transformación de mi mente y cuerpo y sobre todo el descubrimiento que la relación con otras personas será la base del resto de mi vida, de una manera impensable hasta ese momento.
Es la fase donde las cosas no tienen importancia y solo las experiencias la tienen, donde el futuro es para el cine pero comienza a truncarse, porque se piensa en como serás en el futuro, pero casi nunca se cumplirá y además casi nunca se querría que así fuera, al final casi siempre uno es un intento de ser algo, que se convirtió en un proyecto de ser otra cosa, que el tiempo y el entorno se encargaran de que termine en una resignación a lo mucho o poco conseguido de todo eso.
Cuando pienso en lo que pude ser y ahora soy, siento un poco de nostalgia por la curiosidad de saber cómo hubiera podido ser si hubiera conseguido ser como quería ser, es verdad, en aquel momento hubiera dado cualquier cosa por haberlo conseguido, enseguida se me pasa, porque ahora mismo, no he conseguido ninguna de mis pretensiones, pero me encanta ser lo que soy, bueno no, me encanta ser como soy, lo que soy es un eufemismo de, tanto tienes tanto vales, y gracias a que me encanta ser como soy, ya no me muevo en el terreno de los eufemismos a no ser que sea como divertimento dialéctico.
Muchas personas sienten nostalgia, pero es posible que eso fuera de otra manera si se hubieran molestado en conseguir, como querían ser y no que querían ser, la posesión es fugaz, pero la manera de hacerlo es eterna…
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