miércoles, 3 de agosto de 2011

La Mirada fija

Con la Mirada fija.
Pocas cosas recuerdo, frases que no comprendo, conocer para no cometer el mismo error…, existe alguna diferencia entre cometer un error ya cometido o uno nuevo…
Quieto, inamovible, espero..., observo el horizonte, hoy es una noche preciosa, llueve y hay tormenta, cada rayo ilumina cielo y tierra y cada trueno sobrecoge mis entrañas.
No recuerdo cuando empecé a hacer esto, o siempre lo he hecho, tampoco suelo preguntármelo, no tiene ninguna relevancia, solo sé que debo hacerlo.
No sé, por qué debo estar en cada lugar, no tiene ninguna relevancia, solo sé que debo.
No sé, cuando debo  actuar, no tiene ninguna relevancia, solo sé que debo.
Y ahora es el momento…
Voy recorriendo cada instancia, me gusta disfrutar de los olores, cada casa, cada paraje, cada entorno visitado tiene el suyo propio, observo el entorno pero no me desvío, mi camino está trazado.
Allí está, inmóvil, solo faltan unos instantes, me siento a su lado, no puede verme, tiene el pelo claro y liso, lo acaricio, pero no puede sentirlo, su piel morena brilla con la tenue luz que la rodea, acerco mi cara a la suya para sentirlo, es su último aliento y ocurre…
Ahora ya puede, nota mis caricias, me ve, mira a mis ojos, yo a los suyos y tras un instante llega la paz, de repente comienzan las cuestiones, que?, cuando?, como?, por qué?, la miro…, no hay respuestas, para qué hacer preguntas, solo existe una sucesión de instantes y es como deba ser, nada cambiará por conocer, ella comprende y comprende porque está en paz, como nunca antes había estado, nos marchamos ligeros, recorremos su casa y mira cada rincón como si nunca antes lo hubiera visto y como ahora, nunca lo vio, ella mira hacia atrás, mira donde nunca regresara, mira lo que fue y nunca más será, pero seguimos el camino, en realidad no sabemos ninguno hacia dónde vamos, aunque sabemos que debemos ir…
No sé desde cuando soy la muerte, solo sé que la soy…

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