lunes, 1 de agosto de 2011

Entre vahídos

Mis ojos comienzan a abrirse y estoy caminando por una calle en plena noche, no la conozco, pero tengo la sensación de saber hacia donde voy, no hay nadie que yo pueda ver, podría estar solo en el mundo, aunque no lo creo, sigo caminando hacia el sitio que no conozco, pero que sé, cuando mis ojos, comienzan a cerrarse de nuevo.

Adoro estos momentos en los que todo está confuso, en los que tengo claro de mi, a mi, pero no a ninguna de mis circunstancias...

Una luz imprecisa, unos movimientos indeterminados y esa sensación..., esa maldita y adorable sensación de estar fuera de control.

Mis ojos parpadean, una vez acostumbrado a mi estado, miro a mi alrededor y analizo el escenario, un garaje, poca luz, un descapotable frente a mi con la puerta abierta y un tipo en el suelo, inerte, con sangre en el cuerpo, yo diría que muerto o a punto, cierro los ojos e inhalo, ese olor recorre toda mi pituitaria, es fuerte y me eriza el bello de los brazos por su toque de placer al sentirlo, lo que hace darme cuenta del peso que siento en mi mano derecha, noto su dureza cogida en ella, abro los ojos del todo y la miro…
SMITH & WESSON M-637, miro su cañón y pienso en que es una pena que no humeen como en las películas, eso daría más dramatismo a estas situaciones…

Me acerco al tipo, todavía la mancha de sangre está creciendo, a ritmo lento, compruebo si tiene pulsaciones, ¡no!, ya solo la gravedad está haciendo su trabajo, toco la sangre y con un suave roce de mis dedos, uno contra otro, comprobando su textura, me doy cuenta de que la fragilidad es una de nuestras cualidades, no la mejor, para matar solo hay que proporcionar una fuga al hermético sistema de nuestro cuerpo y todo se viene abajo.

Siento un leve mareo, me incorporo, pero el mareo aumenta, todo empieza a desvanecerse y mi conciencia a nublarse, notando que caigo…

Vuelvo a abrir los ojos, varias veces para poder obtener su funcionamiento pleno, estoy tumbado en el suelo con la cabeza girada hacia la rueda del descapotable, la puerta sigue abierta, pero el tipo ya no está aquí, me incorporo un poco exaltado, comprobando que tampoco tengo en mi mano el SMITH & WESSON, lo busco debajo del vehículo y los alrededores, sin obtener resultado, me encuentro desconcertado, aunque por algún extraño fenómeno, no me inquieta esa situación, me siento en el capó del vehículo y del bolsillo de mi camisa saco un paquete de tabaco y me enciendo un cigarrillo, no sabía que fumaba, pero me está sentando fenomenal, miro mi mano, me gusta el contraste de la sangre en mi mano y el cigarrillo humeante, no sé que es lo que tiene, pero lo miro y necesito dar una calada, ese simple acto me hace sentir bien, sé que esto me matará, pero ahora eso no altera en absoluto mis pensamientos…

Tiro la colilla frente a mi, giro mi cabeza a derecha e izquierda y al hacerlo veo junto a un muro un zapato, llama mi atención y me acerco hasta el, lo cojo y tras el muro veo una consecución de puertas, todas abiertas, con una especie de pasillo al final, decido recorrerlo.

Solo con las luces de emergencia me guío por el estrecho pasillo, haciendo un codo que giro al llegar a el, encontrándome un pasillo corto, con puerta en los laterales y una al fondo, estaría en alguna el tipo que yacía en el garaje muerto?, fui una tras otra intentando abrirlas según iba llegando a ellas, sin resultado positivo, hasta que en una, el pomo giró y la puerta se abrió, encendí la luz y en ese momento algo me sobresaltó y caí hacia atrás, me quedé mirando hacía la puerta.., pero cada vez mis ojos se iban cerrando más.

El sol calentaba mi rostro y esto hizo que me despertara, estaba en mi cama, un poco turbado, que había pasado?, solo recordaba, lo que recordaba, pero eran situaciones sin continuidad, en esas lagunas que es lo que había pasado y por qué había pasado todo aquello, o no había pasado.

Me preparé un café, me desesperaba no comprender nada ni saber nada, siempre me pasaba igual, desde niño, mi fracaso escolar, matrimonial, personal, siempre era la misma conclusión a la que llegaban mis padres, profesores, esposa y yo mismo, cuando se empieza algo hay que terminarlo, yo nunca lo hacía, dejaba todo sin final, como ahora, nunca sabré que paso.

Salgo de mi casa y claro, el pasado ya no me preocupa, porque estoy a otra cosa, ya me tiene prendado la siguiente situación en la que me voy a ver inmerso. ¿Que no sé como terminó la anterior?, ya, pero ahora a quien le importa si ya estoy viviendo la actual, además hubiera cambiado el resultado conocer el desenlace, no lo sabré, pues mejor, me lo puedo imaginar y siempre será como más me guste…

Mis ojos comienzan a abrirse, veo una calle sin gente…

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