miércoles, 24 de agosto de 2011

Metamorfosis.

Kafka, estoy ahora mismo pensando en el, en su dramatismo al encontrarse una persona en esa situación en un instante, pero como todas las obras literarias, su origen está en la vida común, por eso pienso en el, porque ahora mismo contemplo mi metamorfosis a lo largo de la vida, cada uno tenemos una, una en la que casi nunca se piensa, vivimos el presente y nos puede preocupar el futuro, pero pocas veces pensamos en el pasado y muchas veces es mejor no hacerlo, puede hacer que tú presente se convierta en una pesadilla…
Yo soy yo, bastante es, pero es lo que quería, es lo que soñaba, ni me lo pregunto. Tras una serie de acontecimientos llegó a mis manos un baúl, un baúl que conocía desde que tengo recuerdos, siempre había convivido con el y desde siempre había sido el contenedor de todas las imágenes familiares, ahora estaba en mi poder y aunque lo había retrasado, sabía antes o después debía bucear en su interior para avivar mi memoria sobre mi propia historia.
Ese momento había llegado, estaba frente a el, quité su cierre y abrí  la tapa de madera, estaba lleno de pequeños paquetes, cada uno un carrete, cada uno un tiempo, decidí empezar por el principio, saqué todos y comencé por los de abajo.
Mis fotos de niño, rodeado de mis padres, hermanos, familiares, no tengo ningún recuerdo, pero veo un crío feliz, como se debería ser a esa edad, donde sin conocimiento sobre nada, uno solo se deja cuidar y si es así, está en la más absoluta de las felicidades, el centro, el rey…
Cuanto más iba avanzando, las fotos iban cambiando, mi paso por la pubertad, cambiando el apego familiar por el de los amigos, la adolescencia, con el descubrimiento y la transformación de mi mente y cuerpo y sobre todo el descubrimiento que la relación con otras personas será la base del resto de mi vida, de una manera impensable hasta ese momento.
Es la fase donde las cosas no tienen importancia y solo las experiencias la tienen, donde el futuro es para el cine pero comienza a truncarse, porque se piensa en como serás en el futuro, pero casi nunca se cumplirá y además casi nunca se querría que así fuera, al final casi siempre uno es un intento de ser algo, que se convirtió en un proyecto de ser otra cosa, que el tiempo y el entorno se encargaran de que termine en una resignación a lo mucho o poco conseguido de todo eso.
Cuando pienso en lo que pude ser y ahora soy, siento un poco de nostalgia por la curiosidad de saber cómo hubiera podido ser si hubiera conseguido ser como quería ser, es verdad, en aquel momento hubiera dado cualquier cosa por haberlo conseguido, enseguida se me pasa, porque ahora mismo, no he conseguido ninguna de mis pretensiones, pero me encanta ser lo que soy, bueno no, me encanta ser como soy, lo que soy es un eufemismo de, tanto tienes tanto vales, y gracias a que me encanta ser como soy, ya no me muevo en el terreno de los eufemismos a no ser que sea como divertimento dialéctico.
Muchas personas sienten nostalgia, pero es posible que eso fuera de otra manera si se hubieran molestado en conseguir, como querían ser y no que querían ser, la posesión es fugaz, pero la manera de hacerlo es eterna…

sábado, 20 de agosto de 2011

Banksy si, Basquiat no.

Totalmente alejado del arte contemporáneo, he leído con gran interés la noticia de la exposición en el MOCA de Los Ángeles de parte de la obra de Banksy, todo un éxito, batiendo el record de asistentes que ostentaba la exposición de Andy Warhol, hay que decir que las condiciones no son las mismas, dos semanas más y la imposición del artista de que la entrada los lunes sea gratuita, pero sea como fuere, muy significativo.
Siempre me ha llamado la atención la obra de Banksy, me gusta, y me ha venido a la cabeza otro artista, Basquiat, su obra no me gusta, no sé por qué los he asociado, quizá porque los dos son dos artistas jóvenes, uno se quedo en la eterna juventud de la muerte prematura y el otro lo es en realidad, pero sus obras están realizadas en la juventud de sus vidas, los dos son extraños, la vida de Basquiat si me resulta interesante, que no atractiva, pasando por infiernos y locuras, la de Banksy, desconocida, anónima.
No entro en la calidad de sus respectivas obras, sería imposible por mi desconocimiento del tema, pero si en por qué uno tiene éxito masivo y el otro no.
Basquiat era un superdotado con problemas de adaptación y asocial, que reflejaba todas esas circunstancias en sus obras, circunstancias que, no exentas de atractivo, no tienen nada que ver con las personas normales y llamo normales, para este caso, a todas aquellas personas que no tengan los mismos trastornos que él, su mayor valedor Warhol, un cumulo de problemas y trastornos, por ese motivo sus obras están muy alejadas de una interpretación coherente y de poder  transmitir sensaciones atractivas.
Banksy es.., no se sabe quién es, lo que se conoce es su obra, una obra nacida en las calles y creada en las mismas calles, trasladando a la cotidianidad el arte y trasformado  lo cotidiano en expresión artística, obras claras, que sobre todo conectan con la gente joven, no con la que visita una galería de arte, con la que camina por una calle y juega en un parque, es una rama más de la expresión de la gente normal, en una sociedad donde lo normal es no expresarse.
No tienen ningún valor mis palabras, lo sé, pero son básicamente los motivos por los que no iré a ver una exposición de Basquiat y si iré a cualquier ciudad a ver un mural de Banksy, y los expongo…, una opinión normal, de una persona normal…

martes, 9 de agosto de 2011

Decisión

Salía por la puerta de la torre de oficinas donde trabajaba, no hacía mucho frío, pero la ligera brisa refrescaba mi rostro sin llegar a ser molesto, con paso firme tras un día intenso en el que todo me había salido bien, tenía un cargo de responsabilidad, mucha presión, muchas decisiones, un profesional muy valorado y en un buen momento, salía con euforia, como cada día que cumplía mis expectativas, pero el dolor empezaba a aparecer.

Por la acera me dirigía a la boca de metro que cada día utilizaba para volver a mi casa, poco a poco me fui relajando según iba pasando el tiempo desde que abandoné la oficina, sentado en un asiento, iba repasando el día, pero con más frecuencia me iba perdiendo pequeños tramos de tiempo que cada vez aumentaban, mirando un cartel, los zapatos de alguien, un rostro bonito, poco a poco, la oficina, el trabajo, las responsabilidades se iban agazapando, dejando que fluyera el relajo. De la misma manera, el vagón abarrotado de las estaciones del centro de la ciudad se iba convirtiendo en un vagón con espacios, con sitios donde sentarse, donde me sentaba en una ventanilla y me dedicaba a observar, una vez el metro había salido al exterior, como la ciudad se iba iluminando.

Llegado a mi parada, salí, ya pasada la euforia del día, despacio fui haciendo el recorrido hasta mi casa, sin prisa, desde fuera se podía pensar que disfrutando del paseo, pero no era así, sentía…., dolor…

Como cada día me paré en los mismos escaparates, entré en las mismas tiendas, en realidad me sabía de memoria lo que había, nada nuevo, y además, no necesitaba nada, pero cada vuelta por un establecimiento, cada parada en un escaparate, cada rodeo innecesario retrasaba mi llegada.

Llegué al portal, abrí la puerta, fui hasta el buzón, miré, nada dentro, de todas formas lo abrí, metí la mano, exactamente lo mismo que ya había visto, nada, me dirigí al ascensor presionando el botón de llamada al llegar, cuando las puertas se abrieron entré, apreté el botón del segundo piso, ascendió, paró, se abrieron las puertas y al salir me dirigí a la puerta de mi casa, había encendido la luz, tenía las llaves en la mano, a 30 cm. de ella, mi mente se vació, así estuve un tiempo, el temporizador de la luz, cumplió su ciclo, con la luz apagada y allí solo, no podía moverme, ni hacia delante, ni hacia detrás, hacía delante sabía lo que me esperaba, una casa vacía, nadie, nada, estaría solo, pondría la televisión, me prepararía la cena y poco a poco me iría hundiendo en lo más profundo de mi soledad, en lo más profundo de mi rabia, rabia porqué no lo quería, no quería estar solo, era una persona de éxito profesional, muy valorado, disfrutaba de mi trabajo, pero cuando llegaba a mi vida, todo eso no servía de nada, todo lo bueno que había hecho durante todo el día parecía un chiste, un mal chiste de mi patética soledad, no podía compartirlo con nadie, yo había elegido pasar esto solo, no amargar la vida a nadie, no destrozarle la vida a quienes más me quisieran, por eso los alejé, pero hoy pensé que, detrás no tenía ni idea de que había, pero aunque fuera por un día tomaría ese camino.

Decidí no entrar, aunque solo fuera por un rato, quería retrasar enfrentarme con eso, me di la vuelta y me marche por donde había venido.

Mañana es un día festivo.

Salí y comencé a caminar sin rumbo, decidido a que mi ruta no tuviera fin, hasta un poco eufórico. Con el paso de los minutos, la euforia fue siendo engullida por mi apatía latente y al poco de salir ya estaba pensando que, donde iba, no tenía ganas de ir a casa, pero no iba a ser la noche que cambiara mi vida y que me convirtiera en la persona más feliz de la tierra, así que me contenté con entrar en un garito que conocía no muy lejos de allí, sin esperar más, que poder pasar el mayor tiempo posible en aquel sitio sin que me embargara un sentimiento de soledad y desolación que me hicieran regresar a mi casa totalmente destruido por la impotencia y me quedara a solas con mi único compañero, el dolor…

Nada espero, nada deseo, a poco que obtenga estaré recompensado.

Según entré me senté al final de la barra, estaba el sitio libre, así que soy el peor del local, ya que ese, siempre es el sitio de quien ostenta dicho titulo, comencé tranquilo, una cerveza y de aperitivo en un platito de cristal transparente con surtido de frutos secos..
Saqué del bolsillo de mi chaqueta el paquete de cigarrillos y las cerillas, los dejé al lado de la cerveza, me quite la chaqueta y la dejé colgada de un gancho bajo la barra, que útiles son y como se empeñan los dueños de garito en no ponerlos, saqué un cigarrillo un poco aplastado, lo estiré y encendiendo una cerilla y acercándola a su extremo, inhalé una calada hasta el fin de mis pulmones, que bien me sentó a pesar del dolor…

El ambiente era agradable, no demasiada gente, pero lo suficiente para ni agobiarte ni sentirte solo, me relaje, en la televisión unos videos de deportes extremos, y así fui terminando cervezas que había pedido tras terminar la anterior y consumiendo cigarrillos casi uno tras otro. Pasado un rato ya había intercambiado varias frases con el camarero sobre las imágenes de la tele y asentido con la cabeza sobre varios comentarios realizados por mi vecino de barra, siendo en alguna que otra ocasión reciproco, llegando incluso a compartir con el mi tabaco antes de que optara por acercarse a la maquina para tener su propio arsenal de humo en estado sólido..

La barra empezó a llenarse, mi compañero de asentimientos ya estaba a mi lado y con varios amigos suyos habíamos hecho un corro con las sillas donde varios, más joviales que el resto, llevaban el guión de la conversación, casi siempre en tonos donde el humor lo impregnaba todo, para entonces el ron con coca-cola había sustituido a la cerveza y cuando de estos su consumo se contaba en plural, el humor se retorcía llegando ya a lo soez y grotesco y yo, casi había olvidado las punzadas internas que siempre me acompañaban.

Pasado un rato, el grupo agrandado fue desgranándose en subgrupos de dos o tres, por los cuales ibas pululando, degustando de todos ellos y de ninguno, hasta que por fin llegué al estado inicial, me volví a quedar solo en aquella barra, de vez en cuando un cruce de miradas con alguno de mis compañeros de conversación, que se resolvía con un giro de cabeza hacía arriba y una sonrisa, recibiendo en respuesta el mismo gesto, si la conversación con dicha persona, por algún motivo había sido reseñable, se completaba con un brindis desde la distancia levantando cada uno nuestra consumición..

Pasé un buen rato, estaba distraído y animado, buena gente, en un ambiente así, lo normal es que cada uno muestre su lado más jovial, si no, tienes un problema, ni así yo lo tenía y lo había sacado solo para mi beneficio. Pero al final tienes que enfrentarte a tus fantasmas, por un momento, yo había albergado la ilusión de que todo pasa, todo es superable y la vida puede quitarte, para volver a darte.., es así, pero no para mi, el dolor seguía…

La vida a mi me había dado mucho, demasiado, y no podía esperar qué sería lo siguiente en darme, porque no haría olvidar lo infeliz que era, este tiempo extra en mi vida, para que me serviría, para nada, una lenta agonía hacia nada, solo me mantenía la el ficticio éxito, la ficticia posición social, que me hiciera olvidar su fecha de caducidad, crearte un yo ficticio y perfecto tiene su fallo, que no es real , esa noche fue la que tomé la decisión, no lo merecía, no merecía esa angustia al llegar a casa, esa soledad, esa desesperación.., pero había sido mi elección, con una sonrisa en el rostro, tome la decisión, no de manera traumática, sino todo lo contrario, era la primera vez desde aquello que tenía esperanza, esperanza en dejar de sufrir, esperanza en tener el control y esperanza en tener una meta, esa noche lo había visto claro, todo lo que me gustaría tener, lo tenían los que me habían rodeado esta noche y yo jamás sería capaz de conseguirlo, porque solo vivo de una imagen y no de lo que soy realmente, nunca lo conseguiría, nunca me desharía de ese dolor que siempre me acompañaba…

Acabé la copa, miré al camarero y le di todo el dinero que llevaba, ¡hasta que llegue pago yo!, me giré hacia mi grupo de tertulianos de barrio noctámbulos y les di las gracias, despedidas varias y salí, conocía mi camino, avenida abajo, tenía un buen trecho, y decidí hacerlo andando, la noche cerrada había hecho bajar la temperatura, pero el frío te aviva y comencé mi ínfimo viaje, nunca vi la ciudad tan bonita, bueno si, pero hacía mucho tiempo que no era así, era como cuando era joven y tenía una cita y yo iba con mi más preciado bien de regalo, yo, ya no sabía qué era eso, ya solo resonaban en mi mente, quimioterapia, metástasis, morfina. Por fin llegué, el río estaba precioso, me encendí un cigarrillo, lo fumé rápidamente sentándome en la barandilla, me quité el abrigo y doblándolo lo puse a mi lado en la baranda, sin más salté..


El frío calaba mi ropa llegando a mis huesos, el entumecimiento comenzaba a mermar mis movimientos, mi muerte no significaría nada, no solucionaría, pero ¿algo lo hace…? Vivir o morir, elegí decidir, me educaron para poder hacerlo, para ser coherente con mis ideas, para no tener miedo a las consecuencias, para que gracias a todo esto ser lo más libre posible, eso que tanto miedo da…, ser libre y este es mi mayor acto de libertad.

Por la mañana encontraron mi cuerpo, nada más se supo, hubo gente que lloró, pero solo lo hizo ese día, no habían estado llorando desde hace seis meses, eso les ahorré, entre la gente se comentaba, si lo tenía todo!!, los de más allá contaban lo que otros les habían contado, al parecer estaba deprimido y se ha quitado la vida, unos me compadecían, otros me criticaban, hay que echarle más cojones a la vida y tirar hacia adelante, ha cogido el camino fácil, los de mucho más allá comentaron una vez, ese es uno que se ha suicidado y fuera de ahí nada. Nadie sabrá que pasó, pero en realidad a quienes les importe prefiero que no lo sepan y a los demás me da igual, mañana seré un mero recuerdo, pero pasado mañana ni eso, patética vida, patética existencia, al menos me he saltado la patética decadencia de mi cuerpo, de mis sentimientos, de mi mente, menos mal que mis pensamientos están liberados de la superstición y la cábala y no debo pleitesía a la voluntad de Dios, menos mal que soy libre y ahora más.., no pude vivir pero al menos he podido morir..

miércoles, 3 de agosto de 2011

La Mirada fija

Con la Mirada fija.
Pocas cosas recuerdo, frases que no comprendo, conocer para no cometer el mismo error…, existe alguna diferencia entre cometer un error ya cometido o uno nuevo…
Quieto, inamovible, espero..., observo el horizonte, hoy es una noche preciosa, llueve y hay tormenta, cada rayo ilumina cielo y tierra y cada trueno sobrecoge mis entrañas.
No recuerdo cuando empecé a hacer esto, o siempre lo he hecho, tampoco suelo preguntármelo, no tiene ninguna relevancia, solo sé que debo hacerlo.
No sé, por qué debo estar en cada lugar, no tiene ninguna relevancia, solo sé que debo.
No sé, cuando debo  actuar, no tiene ninguna relevancia, solo sé que debo.
Y ahora es el momento…
Voy recorriendo cada instancia, me gusta disfrutar de los olores, cada casa, cada paraje, cada entorno visitado tiene el suyo propio, observo el entorno pero no me desvío, mi camino está trazado.
Allí está, inmóvil, solo faltan unos instantes, me siento a su lado, no puede verme, tiene el pelo claro y liso, lo acaricio, pero no puede sentirlo, su piel morena brilla con la tenue luz que la rodea, acerco mi cara a la suya para sentirlo, es su último aliento y ocurre…
Ahora ya puede, nota mis caricias, me ve, mira a mis ojos, yo a los suyos y tras un instante llega la paz, de repente comienzan las cuestiones, que?, cuando?, como?, por qué?, la miro…, no hay respuestas, para qué hacer preguntas, solo existe una sucesión de instantes y es como deba ser, nada cambiará por conocer, ella comprende y comprende porque está en paz, como nunca antes había estado, nos marchamos ligeros, recorremos su casa y mira cada rincón como si nunca antes lo hubiera visto y como ahora, nunca lo vio, ella mira hacia atrás, mira donde nunca regresara, mira lo que fue y nunca más será, pero seguimos el camino, en realidad no sabemos ninguno hacia dónde vamos, aunque sabemos que debemos ir…
No sé desde cuando soy la muerte, solo sé que la soy…

lunes, 1 de agosto de 2011

Entre vahídos

Mis ojos comienzan a abrirse y estoy caminando por una calle en plena noche, no la conozco, pero tengo la sensación de saber hacia donde voy, no hay nadie que yo pueda ver, podría estar solo en el mundo, aunque no lo creo, sigo caminando hacia el sitio que no conozco, pero que sé, cuando mis ojos, comienzan a cerrarse de nuevo.

Adoro estos momentos en los que todo está confuso, en los que tengo claro de mi, a mi, pero no a ninguna de mis circunstancias...

Una luz imprecisa, unos movimientos indeterminados y esa sensación..., esa maldita y adorable sensación de estar fuera de control.

Mis ojos parpadean, una vez acostumbrado a mi estado, miro a mi alrededor y analizo el escenario, un garaje, poca luz, un descapotable frente a mi con la puerta abierta y un tipo en el suelo, inerte, con sangre en el cuerpo, yo diría que muerto o a punto, cierro los ojos e inhalo, ese olor recorre toda mi pituitaria, es fuerte y me eriza el bello de los brazos por su toque de placer al sentirlo, lo que hace darme cuenta del peso que siento en mi mano derecha, noto su dureza cogida en ella, abro los ojos del todo y la miro…
SMITH & WESSON M-637, miro su cañón y pienso en que es una pena que no humeen como en las películas, eso daría más dramatismo a estas situaciones…

Me acerco al tipo, todavía la mancha de sangre está creciendo, a ritmo lento, compruebo si tiene pulsaciones, ¡no!, ya solo la gravedad está haciendo su trabajo, toco la sangre y con un suave roce de mis dedos, uno contra otro, comprobando su textura, me doy cuenta de que la fragilidad es una de nuestras cualidades, no la mejor, para matar solo hay que proporcionar una fuga al hermético sistema de nuestro cuerpo y todo se viene abajo.

Siento un leve mareo, me incorporo, pero el mareo aumenta, todo empieza a desvanecerse y mi conciencia a nublarse, notando que caigo…

Vuelvo a abrir los ojos, varias veces para poder obtener su funcionamiento pleno, estoy tumbado en el suelo con la cabeza girada hacia la rueda del descapotable, la puerta sigue abierta, pero el tipo ya no está aquí, me incorporo un poco exaltado, comprobando que tampoco tengo en mi mano el SMITH & WESSON, lo busco debajo del vehículo y los alrededores, sin obtener resultado, me encuentro desconcertado, aunque por algún extraño fenómeno, no me inquieta esa situación, me siento en el capó del vehículo y del bolsillo de mi camisa saco un paquete de tabaco y me enciendo un cigarrillo, no sabía que fumaba, pero me está sentando fenomenal, miro mi mano, me gusta el contraste de la sangre en mi mano y el cigarrillo humeante, no sé que es lo que tiene, pero lo miro y necesito dar una calada, ese simple acto me hace sentir bien, sé que esto me matará, pero ahora eso no altera en absoluto mis pensamientos…

Tiro la colilla frente a mi, giro mi cabeza a derecha e izquierda y al hacerlo veo junto a un muro un zapato, llama mi atención y me acerco hasta el, lo cojo y tras el muro veo una consecución de puertas, todas abiertas, con una especie de pasillo al final, decido recorrerlo.

Solo con las luces de emergencia me guío por el estrecho pasillo, haciendo un codo que giro al llegar a el, encontrándome un pasillo corto, con puerta en los laterales y una al fondo, estaría en alguna el tipo que yacía en el garaje muerto?, fui una tras otra intentando abrirlas según iba llegando a ellas, sin resultado positivo, hasta que en una, el pomo giró y la puerta se abrió, encendí la luz y en ese momento algo me sobresaltó y caí hacia atrás, me quedé mirando hacía la puerta.., pero cada vez mis ojos se iban cerrando más.

El sol calentaba mi rostro y esto hizo que me despertara, estaba en mi cama, un poco turbado, que había pasado?, solo recordaba, lo que recordaba, pero eran situaciones sin continuidad, en esas lagunas que es lo que había pasado y por qué había pasado todo aquello, o no había pasado.

Me preparé un café, me desesperaba no comprender nada ni saber nada, siempre me pasaba igual, desde niño, mi fracaso escolar, matrimonial, personal, siempre era la misma conclusión a la que llegaban mis padres, profesores, esposa y yo mismo, cuando se empieza algo hay que terminarlo, yo nunca lo hacía, dejaba todo sin final, como ahora, nunca sabré que paso.

Salgo de mi casa y claro, el pasado ya no me preocupa, porque estoy a otra cosa, ya me tiene prendado la siguiente situación en la que me voy a ver inmerso. ¿Que no sé como terminó la anterior?, ya, pero ahora a quien le importa si ya estoy viviendo la actual, además hubiera cambiado el resultado conocer el desenlace, no lo sabré, pues mejor, me lo puedo imaginar y siempre será como más me guste…

Mis ojos comienzan a abrirse, veo una calle sin gente…