miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mis cadáveres

Hay muchas cosas que se dan por hechas al haber existido desde los primeros recuerdos y se piensa que continuaran estando ahí por siempre, pero nada es para siempre.
Cuando se tiene conciencia de que una de esas cosas es una de las que ha mantenido tú existencia, te das cuenta que para eso no estás preparado, por mucho que hayas recibido, dado, padecido y tolerado, nada te prepara y cada situación a la que te enfrentas es una situación nueva, distinta, que debes asumir, como mejor puedas.
Vivo con un felpudo, bajo el cual, echo mis basuras, allí debajo y sin verlas, desaparecen…, pero si algo levanta polvareda, aparecen y con más fuerza todas las miserias que he acumulado, sabiendo que si no se soluciona algo, antes o después volverá, quien es capaz de solucionar todo en una vida, quien es capaz de no equivocarse, solo hay una manera, negarse la experiencia, no recorrer camino para no tropezar, pero prefiero tropezar, si puedo soportar el peso de los cadáveres de mi vida, prefiero cargar con ellos y mirar hacia atrás viendo un largo recorrido.
Algunos pesan…, y cada día más, lo que viene me va a pesar y mucho, va a levantar polvareda, podré ver como lo más querido se va marchitando, va desapareciendo sin poder retenerlo, como el agua de una fuente que intentas retenerla con tus dedos y siempre acaba marchándose entre ellos , podré…, podré con ello, solo tengo que saber qué es importante y qué no, solo tengo que saber lo que debo hacer, porque lo debo hacer y hacerlo, sin más, como otras veces hice, de fatídico recuerdo pero de espectacular resultado, me traerá otro cadáver, este muy pesado.
Debería enterrar mis cadáveres, debería sacarlos de su fugaz escondite para llevarlos donde descansen para siempre, donde, aunque llevándose una parte de mi, nunca más tenga que soportar su peso, lo haré y lo haría ahora mismo si supiera cómo..., pero a esto tampoco enseña nadie...
Mientras, cada vez que aparezcan, miraré el horizonte, miraré el infinito y pensaré en lo insignificante que es mi existencia, en lo insignificante que son mis problemas, en que solo existen porque yo existo,  me encerraré con ellos en lo más profundo de mi conciencia, les miraré a los ojos y les golpeare, siendo su rostro el mío propio, hasta que agotado de darme y recibirme, se retiren y vuelva a su oscuro recoveco donde agazapados siguen viviendo, pero nunca dejaré que salgan del sitio donde solo yo debo estar, nunca debo dejar que nadie les vea, que nadie les sufra.
Yo soy mis cadáveres, pero podría ser sin ellos o todo esto es una quimera y al igual que ellos no existen sin mí, yo no existiría sin ellos, o es posible que no existan ellos y yo, que yo soy todos.., entonces mis intentos no servirían de nada, mis divagaciones no servirían de nada, nada serviría de nada y el simple hecho de diferenciarlos sea por el hecho de no querer o no saber enfrentarme a ellos, o de no saber que no debo enfrentarme a ellos, solo debo saber de su existencia, solo debo dejar de pensar, podré dejar de hacerlo…, debo terminar con esto y lo haré.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Yo

No habrá peleas, no habrá miradas.
Mirar y no ver, ver sin mirar, todo vale para no tener que asumir que lo que quise, solo existe en mi interior y la realidad nunca existirá dentro de la frontera de mi autocomplacencia.
Salir no es una opción, al igual que nunca lo fue dejar entrar, la soledad de la conciencia dejaba la puerta abierta esperando que, al acercarse, no volviera a cerrarla con el portazo de la dependencia, dependencia de mi mismo, dependencia de la negación de mi propia inexistencia, por la cual debo seguir.
Decoro el interior con retratos de todo lo no conocido y con rostros girados sobre su desilusión, sobre colores de la nada con pinceladas de vacío, para poder deambular en el mayor de los desasosiegos, en la cotidianidad del paso del tiempo, para llegar al minúsculo recoveco por el que diviso la realidad y prendarme de sus matices y sus peculiaridades, prendarme de sus tonos, para desearla como si fuera el mayor de los misterios y en realidad, que así sea…
Paseo por las orillas de la demencia con el ímpetu del novicio ávido de conocimiento, que en cuyo caso, su mayor logro sería borrar todo lo aprendido y aprender a nunca más saberlo, divisando el infinito desde aquí, solo anhelo poder dar un paso tras otro hacia mi destino, desbloquear, desbloquearme, pasar por el pánico de la decisión, sin que eso me lleve al desastre, sin que eso me lleve al punto de partida de donde nunca saldré…, aunque…, me veo a mi mismo incapaz de adentrarme en él, tanto como de alejarme.
El tiempo pasa despacio, no, en realidad, pasa alterando todo en su recorrido mientras él perdura, quiero controlar el tiempo, quiero ser el tiempo, pero me conformaré con no ser su próxima presa, su próxima víctima.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Mi dedo índice

Cada día veía mi dedo índice de la mano derecha, como los demás, sin pararme en el, un día me dio la sensación de que con el tiempo estaba cambiando, no sé, lo veía como más huesudo, en fin, todo cambia y el tiempo no pasa en balde.
La verdad es que me gustaba más antes, últimamente no sé por qué, me fijo en las manos de los demás, y hay por ahí dedos índice muy bonitos, antes no me fijaba en esas cosas, pero si, los hay preciosos.
Escuché decir a alguien en la oficina “Te has fijado que manos más bonitas tiene..”,  las manos son muy importante, la gente se fija mucho.
Acabo de salir de una reunión, que mal rato he pasado, me he sentado al lado de la cliente, hemos empezado a hablar entre nosotras y al entrar en la conversación un compañero que teníamos en frente, las dos nos hemos apoyado en la mesa mirándole, nuestros brazos en paralelo, nuestras manos casi juntas y mi índice ahí…, junto al suyo, precioso, creo que nadie se ha dado cuenta, rápidamente he retirado la mano y la he puesto bajo la mesa, desde ese momento mi mano derecha ha sujetado un bolígrafo, en esa postura casi es imperceptible mi deformidad.
Había estado todo el invierno casi sin problemas, todo el tiempo con guantes y todo iba bien, pero la primavera llegaba, ya en alguna ocasión alguien me había hecho algún comentario en tono jocoso sobre mi aprensión a quitármelos, no sabía qué hacer, no podía seguir así, empieza a ser deforme, veo como la gente lo mira y se repugna, igual que me pasa a mí.
No hago nada con la mano derecha, sobre todo nada que implique tocarme con esa mano, me da asco, por casa voy con la mano tapada con un guante, el resto del tiempo me he comprado una prótesis de sujeción de los dedos, donde el índice y el corazón están unidos y tapados, ya me estoy acostumbrando a hacer todo con la mano izquierda.
Acabo de echar a un compañero de la oficina de mi casa, llevábamos mucho tiempo tonteando y esta noche nos hemos ido a tomar algo, hemos terminado en mi casa enrollándonos, con el fulgor del momento, no me he dado cuenta y me había quitado la prótesis, en un momento me ha cogido la mano y la ha besado, no ha dicho nada y ha seguido como si nada, pero yo sé lo que ha pensado, por corte habrá seguido pero seguro que le he parecido asquerosa, y seguro que ha seguido aquí por pena, pues no necesito la compasión de nadie, le he tirado las cosas al pasillo y lo he echado, encima me decía que no sabía que había hecho, sigue, sigue con tú complacencia, pero en otro lado…
Hacía noches que no dormía, cada amanecer era enfrentarme a mi tortura, nadie entendía por lo que estaba pasando y además todos  se habían puesto de acuerdo para decirme lo mismo, que mi dedo era normal, no se dan cuenta que así no me ayudan, que no me pueden engañar, tengo ojos para verlo, pero creo que estoy sola con mi problema, nadie quiere ayudarme.
No sé para que hablo con nadie, ni sé cómo funciona este mundo, acabo de salir del médico, por qué, por qué nadie quiere ayudarme, me dice que tengo un dedo normal, pero por qué quieren amargarme la vida, primero fue mi familia, después mis amigos, ahora hasta un medico que no me conoce, nadie puede ver por lo que estoy pasando, encima me da cita para ver al psicólogo, no lo necesito, yo sé lo que necesito…
Me quedé mirándolo, creo que es uno de los momentos más felices de mi vida, mi mano encima de la toalla, estaba todo cubierto de sangré que brotaba por un pequeño chorro a cada latido de mi corazón, pero eso no importaba, no sentía ni dolor, solo alivio, no podía apartar mi mirada del dedo índice, hacía casi un año que no podía mirarlo y ahora no podía parar de hacerlo, he estado soñando con este momento mucho tiempo, verlo separado de la mano me proporcionaba una felicidad inmensa, solo eran un par de centímetros que se había retirado tras cercenarlo con el cuchillo, pero ya no era mío, ya no formaba parte de mí, ya nunca más tendría que volver a verlo  adosado a mi mano…, solté el cuchillo lo cogí con una servilleta y lo tiré, justo un instante después me desmayé.
Tras seis meses de terapia, el médico insistió, hoy me han dado el alta, aunque yo estoy normal, pero insistieron, a mi no me ha servido de nada, porque no me pasaba nada, lo único que hice fue solucionar el problema que tenía, nada más, ahora me encuentro fenomenal, estoy tan feliz viendo mis manos y la derecha con sus cuatro dedos está preciosa, no como antes, aunque…, no he dicho nada pero hace un par de días que vengo observando al dedo anular y…, no sé…

jueves, 3 de noviembre de 2011

Mira por la ventana

Mira por la ventana, hoy es un precioso día.
Sujeto la taza con mis dos manos entrelazadas mientras miro por la ventana, ya ha amanecido hace rato y el cristal mojado por la lluvia refleja el frio del exterior, tengo todavía el pelo un poco húmedo tras la ducha, me lo he dejado secar al aire mientras desayuno.
Al mirarme al espejo, no sé que veo, no reconozco lo que veo, solo repaso con la mano mi rostro.
Con un albornoz como único abrigo me apoyo en la ventana, las manos calientes, los pies desnudos fríos, la cara acalorada por el agua caliente de la ducha, pero de cuando en cuando, juntaba una de mis mejillas con el vidrio para refrescarla, en ese momento cerraba un instante los ojos para solo sentir el alivio del frio, en ese momento no había nada.
Encima de la mesa y frente al hueco de la taza que sujetaba con mis manos, un vaso con café, el azucarero frente a ella y una tostada a su lado esperaban, como yo.
El silencio de esos minutos de paz y soledad me sirve como preludio, en estos momentos es cuando me preparo, cuando me aíslo, cuando consigo las fuerzas para soportar.
Veo la calle, la gente pasar, lo veo desde mi torre, pero ellos no me ven a mí, no existo, sé que soy nada.
Todo el movimiento del exterior y la vida que veo en la distancia, es  solo una ilusión, es la vida que está ajena a mí, la vida en la que un día estuve y ahora solo recuerdo, fue hace tanto, no sé cómo he llegado aquí, supongo que poco a poco, cuando lo anormal se convierte en rutina, cuando lo inadmisible en común, cuando lo irracional en cotidiano, es cuando ya no puedes regresar.
Escucho sus pasos, a partir de aquí solo me queda esperar, esperar su voluntad, esperar su ira, esperar.
Antes me refugiaba en los recuerdos y en las esperanzas, en los recuerdos de lo que fue, en las esperanzas de lo que pensé que iba a ser, cuando me enamoré de él, cuando me sentía protegida por él, cuando su fuerza era mi resguardo, cuando su ímpetu era mi motor y todo eso me hacía sentirme segura.
Ya, los recuerdos solo me atormentan, perdida la esperanza, perdida la ilusión, perdida la alegría solo me someto, sin voluntad me he convertido en nada.
Todo comienza otra vez, como todos los días, como cada día, esta es mi vida, golpes, insultos, humillaciones, llanto, llanto por mí, llanto por él, llanto…
Cuanto él más grita, más suben los volúmenes de televisiones y radios a mi alrededor y  cuanto más suben esos volúmenes, menos se puede escuchar mi voz en ninguna parte, su indiferencia hace que, más allá de la cobardía de mi alrededor, no pueda llegar mi grito de socorro, mi petición de ayuda, su cinturón de indiferencia me aísla más de la realidad y con su negación a mí, me niegan también la posibilidad de traspasarles y buscar más allá, su traición es doble, su cobardía es doble.
Soy un cadáver, un cadáver que respira, que siente, que sufre, pero un cadáver que nadie quiere ver, del que nadie quiere saber y al que hay que enterrar para lavar conciencias, enterrar en la indiferencia y el olvido.
Cuanto más me ignoran, más me empujan hacia él, más le convierten en lo único en mi vida, hacen mayor su victoria y mucho mayor mi derrota.
Temor, temor a que decir y a como decirlo, por lo que deje de hacerlo, a mirar y a como mirar, por lo que deje de hacerlo, a pensar y a como pensar, por lo que deje de hacerlo, y así, ser yo misma quien se aísla, ser yo misma quien no se relaciona, ser yo misma quien se maltrata, ya ni siquiera tiene que hacerlo él.
Era preciosa, en todas las fotos salía riéndose, cuando era yo, tenía toda la vida por delante y mil ilusiones y en un momento decidí que todas pasaran por él, que en todas estuviera él, le abrí mi vida para que entrara, entró y arrasó todo a su paso, me vació…, era preciosa.
Por fin, se ha cerrado la puerta, se va, vuelvo al silencio, a la soledad, a la frustración, a esperar.

Mira por la ventana, ¿hoy es un precioso día?

miércoles, 19 de octubre de 2011

Por casualidad

Fue por casualidad, llegó hasta mí y desde entonces, todo cambió…

Tras el primer disparo que impactó en su rodilla y tras precipitarse al suelo, le vi arrodillado, dolorido, vulnerable, en ese momento al ver el cañón de la pistola humeante, se lo acerqué a la sien y apreté, noté como quemaba el trozo de piel que tocaba, a él el dolor de la pierna no le dejaba notar la quemazón de la sien, pero a mi me llegaba el olor de la piel quemada, yo cada vez apretaba más, quería que no parara de quemarle, estaba disfrutando tanto, no era por el hecho de que iba a acabar con su vida, era por el hecho de estar torturándole y ver su dolor…, sentir su dolor, disfrutar de su dolor…

Repasaba el escenario, las pruebas y montaba la escena, tras el primer disparo que impactó en su rodilla, cayó al suelo, en ese momento le tenía a su merced, vulnerable y dolorido, se le acercó y con el cañón de la pistola le quemó la sien, tuvo que insistir en la presión, la piel estaba chamuscada, se recreó.., en ese momento fue cuando clavó el puñal en el costado, con toda la hoja dentro retorció el mismo, para transmitir el mayor dolor posible al separar la costillas con el movimiento, y permitir la salida de la sangre, mientras desgarraba cualquier tejido Cercano.

Con la mano que tenía libre busqué en el lateral el cuchillo que tenía en la cintura, apoyé la punta en su costado y fui deslizándolo por el, hasta que tuve la certeza de estar apoyado entre dos costillas, entonces lo clavé, no es fácil clavar una hoja en un cuerpo, del primer envite introduje la mitad, tome un poco de impulso y nuevamente presioné, llegó hasta el fondo, con una trayectoria distinta, dañé cualquier órgano cercano, estaba apoyado sobre mi mano, anulado por el dolor, pero no era suficiente, comencé a girarlo, la hoja dentada desgarraba todos los tejidos a su alcance, la sangre fluía a  borbotones, con ese nivel de tejido destruido se desangraría en breve, no moriría tan dulcemente, solté el cuchillo estando todavía clavado, se mantuvo de rodillas, pero erguido,  vi el mango del cuchillo sobresalir, le propiné una patada en el borde, con tal fuerza, que salió disparado de su cuerpo, destrozándole dos costillas y sacando grandes trozos de carne desgarrada, no pudo con el dolor, cayó y comenzó a suplicarme, entonces me apiadé de él, le puse la pistola en la sien, paralelo a sus ojos y disparé, los dos globos oculares salieron disparados por las cuencas, destrozados, solo convulsionaba, pero tardaría todavía en morir varios minutos, me senté a su lado y estuve allí con él durante todo ese tiempo, observándole…

No tardaría mucho en morir, pero todavía le torturaría más, de una patada de sacó el cuchillo, destrozándole las costillas y esparciendo sus entrañas por el suelo, todavía están por aquí los trozos, después le apunto a la cabeza y le voló los ojos dejándole con vida, se sentó y espero, así es como le encontraron mis compañeros, ahora está en comisaría, debo ir a interrogarle, pero tenía que pasar primero por aquí, debía verlo antes de enfrentarme a…, eso, un trozo de costilla estaba a 20 metros, y se sentó a mirarlo mientras convulsionaba, sin ojos, la sien abierta, el costado reventado y un tiro en la pierna, se sentó, y mientras esperaba, se fumó un cigarrillo, el cual apagó en el agujero de la sien, me cuentan que ya arrestado, al meterlo al coche piso a uno de mis compañeros, le miro y le pidió disculpas, “perdona” le dijo…, ahora debo ir a interrogarle.

Por una serie de circunstancias llegó hasta mi el revólver, a partir de ese momento mi triste vida se transformó, pasé de una vida en la que siempre iba con la cabeza agachada, en la que los problemas por el hecho de parecerlos me intimidaban y prefería evitarlos, como hace la mayoría de la gente, ahora prefería mirarlos directamente a los ojos y retarlos a que me demostraran si de verdad eran problemas y hasta donde estarían dispuestos a llegar, ya que yo llegaría hasta el final, perdí el miedo a morir, a morir así, con opción de defenderme.
El revólver no ha aparecido.

Estaba en la sala, solo había una silla en toda la habitación, donde yo estaba sentado, en el centro, que era el único sitio iluminado, las paredes estaban a oscuras, a los polis apoyados en ellas no les veía el rostro, solo al que tenía cerca de mí, preguntándome, no estaba escuchando nada de lo que decía, lo veía todo desde la distancia, le veía gesticular, hablaba cada vez con un tono más agresivo, de cuando en cuando, pegaba su cabeza a la mía y chillaba más fuerte, luego se retiraba y tomaba el testigo otro cualquiera, intentaban ofrecerme ayuda si hablaba, luego amenazaban a mis familiares y amigos si no lo hacía, con qué me pasaría en la cárcel si ellos se encargaban de que así fuera. Pasadas varias horas, estaba totalmente aburrido, miré al que me hablaba desafiante, no había mirado a ninguno de ellos, seguía hablándome, pero al mirarle se sintió amenazado y comenzó a retarme, en ese momento le dije:

-      Cállate y escucha.

Se calló, estaba perplejo, todos en la sala se callaron, debía aprovechar este momento de estupor después de tantas horas.

-      No es el primero que mato, ha habido más.

Volví mi mirada hacia el suelo y comenzó una algarabía de voces e interrogatorios, todos querían hacerme hablar, insultos, algún empujón, querían saber…, pero…, quien no quiere…
Llevaban varias horas con él cuando llegué, me pusieron al día, solo había dicho dos frases para auto inculparse en más asesinatos pero nada más, no le habían sacado nada, ni bueno, ni malo…, pero lo que más se repitió fue, pero hay algo en ese tío que no me gusta…

Uno entró, le dijo algo al oído a otro de ellos y comenzaron a salir de la sala, me quedé solo, después de horas de bullicio, de gritos, de insultos…, el silencio…, solos yo y mi reflejo en el cristal, detrás del cual estarían los que acababan de salir y alguien más…

Con todos a mi espalda esperando que iba a hacer, mire a quien tenía a mi lado y le dije:

-      Vamos a dejarle un rato a solas para que piense un poco.

Me quedé a solas y en este momento, vacié mi mente me relajé y no pensé en nada, tiempo muerto.

Habían pasado 15 minutos, no había hecho ni un solo movimiento, decidí entrar. Entré con una silla que puse frente a él, me senté con una carpeta entre mis manos, le miré.

Le escuché entrar, puso una silla frente a mí y se sentó, no tenía que abrir los ojos para saber lo que estaba pasando, una vez hubo terminado de colocarse, se quedó quieto, supongo que mirándome, en ese momento decidí abrir los ojos para verle.

-      Buenos días, o tardes, no sé muy bien qué hora es, puede decírmela.
-      Siete menos cuarto…, de la tarde.
-      Vaya, llevo ya unas cuantas horas sin dormir.
-      Es normal, tiene una manera rara de pasar las noches, lo hace a menudo.

Vestía de manera poco habitual, pantalones de pinzas, pero no muy anchos, un polo, tenía buen brazo el tío, pero llevaba botas, tipo…, militar, no pegaba…, pero tenía cara de cabrón.

No era como cabía esperar, tenía pinta de oficinista, vestido con ropa…triste, cuerpo de no haber hecho ejercicio en la vida, blando, cara de…, imbécil, pero tenía mirada de cabrón y por lo que sabíamos un cabrón peligroso.

-      Le encontraron junto al cadáver, todo apunta a que fue usted quien le mato, ¿es así?
-      Usted que cree.
-      Lo que creo está claro, pero quiero que me lo confirme, o no, si es que puede.
-      (Sonrió), Puedo, fui yo.
-      Por qué hacerle tanto daño.
-      ¿Tanto daño?, el problema usted, ¿lo ve en la cantidad?
-      No, claro que no, pero que necesidad tenía, no le bastaba con matarlo, o era el sufrimiento lo que buscaba.
-      Creé que buscaba algo, pudo ser por casualidad.
-      Tanta rabia de casualidad?, qué le había hecho, se burló de usted.
-      Si, lo hizo, pero ya no lo hará más.
-      Entonces se burló de usted y se lo hizo pagar.
-      A él y a todos los que lo hicieron anteriormente.
-      Se han burlado muchas veces de usted?
-      La gente es muy cruel y no se da cuenta, o no quiere darse cuenta del daño que puede hacer.
-      Pero eso no es como para matar a alguien.

Me miró fijamente y comenzó a reírse…, a carcajadas…

No pude aguantar más, era gracioso, parecía una película, el policía desgranando la mente del asesino psicópata, enfermo, desequilibrado que actúa debido a sus traumas de la infancia, que gracioso…

De verdad se está creyendo esta conversación, pero si es de telenovela, a cuantas personas ha interrogado que hayan torturado a su víctima?

Mi currículo creo que no es asunto suyo, y la verdad, solo estaba haciendo que hablara, lleva 10 horas en las que solo ha dicho una frase, quería saber si era un sonado, en cuyo caso no sería asunto mío o por el contrario si estaba cuerdo y en ese caso, que creo que es así, si es asunto mío.

Entonces ahora es cuando va a intentar entrar en mi mente para comprenderme, ja,ja..

De repente comenzó un zumbido, la luz que estaba en el techo se movía lentamente, mi mirada recorría la habitación de un lado hacia el otro y estaba cayendo, todo en un silencio desconcertante. Todo volvió a su velocidad normal cuando mi cabeza chocó contra el suelo, el zumbido se convirtió en aturdimiento y en dolor, no sabía por dónde, ni cómo, pero algo me había golpeado.

Ya sabía lo que quería y él se había relajado, no era un demente y probablemente había matado a varias personas, necesitábamos saber a cuantas, era un degenerado asesino y la ley no puede amparar a alguien así, no le puede proteger a él si fue incapaz de proteger a sus víctimas, al menos no de mí.
Se reía, es el momento que estaba esperando, pensaba que controlaba la situación, sin que se diera cuenta mi puño se estampo contra su cara, desde un lado, no lo esperaba, es impresionante ver como el cuello se retuerce y gira sin control, llevándose el resto del cuerpo con el cuando no está prevenido, cayó a plomo, ahora me prestaría más atención.

Dios!!, estaba ido, vi como ponía una silla frente a mí y se sentaba, aunque solo veía sus pies.

Puse una silla frente a él, me senté.

-      Tienes razón, esto no es una telenovela, aquí no puedes vacilar al poli e ir de inteligente, ahora mismo las cámaras están desconectadas, como casi siempre y estas solo conmigo, te voy a poner fino y además voy a disfrutar haciéndolo, te suena, pero esta vez la victima eres tú y encima a mi me pagan por hacerlo.
-      No vas a conseguir nada hijo de puta y más te vale que me mates, porque esto no se va a quedar aquí.
-      Ya no me hablas de usted, vaya, tú supuesto refinamiento no te ha durado mucho.
-      A ti tampoco ser un tipo duro, si lo fueras de verdad me soltarías las manos, pero en realidad tienes miedo, por eso eres poli, como todos, como no tenéis cojones tenéis que ampararos en el “cuerpo”, porque siempre habéis sido los mierdas y ahora lo estas demostrando, yo al menos tengo cojones, seguramente como el que se está tirando en este momento a la puta de tú mujer, ¿por eso estás jodido? ¿porque sabes que cada noche que sales otro como yo la da por el culo?, ja,ja..

Quité la silla de donde estaba, me iba a hacer falta espacio.

Vi como se llevaba la silla, creo que le iba a hacer falta espacio.

Fue una noche larga, al principio pasa un tiempo hasta que asumes que te van a golpear durante rato y que vas a tener dolor, pero luego viene lo peor, el peor momento, cuando tú carne, cuando tus nervios, cuando tus huesos están exhaustos por el dolor prolongado y cada toque, por pequeño que sea te produce un sufrimiento increíble, cuando un golpe en el costado te produce una reacción por todo el cuerpo y cuando cada nuevo dolor se te mete en el cerebro y te recorre toda la columna para volver a la cabeza multiplicado por diez, en ese momento es cuando hay que aguantar algo, que es inaguantable.
No sabía cuánto tiempo había pasado, mi cuerpo cansado de la tensión acumulada, de las horas de tensión, de no haber parado de sudar por el miedo y el dolor, mi cerebro bloqueado, de cada golpe ya solo notaba su repercusión, giro de cabeza…, caída al suelo…, pero no tenía ningún efecto en mí, no sentía dolor, no sentía nada, era como estar sedado, ni sentir, ni pensar y así hasta que al final perdí el conocimiento.

Me lo tomé con calma, sabía que el cabrón iba a aguantar, medía los golpes, cansa golpear y cansado se pierde la precisión, esto no es golpear por golpear, hay que hacer daño y saber donde hacerlo, mucho, pero en sitios que no afecten a su conciencia, debe enterarse de todo, solo así podré llegar a su límite y su resistencia caerá.

Había superado el límite de dolor, a partir de este momento sabía que no conseguiría nada, pero debía seguir, este tiempo sirve para un futuro, cuando se recupere, si se recupera…, cuanto más larga haya sido la sesión más miedo tendrá grabado, nunca lo olvidará y si hay próxima vez, no aguantará tanto.

Fue una recuperación larga, perdí visión en un ojo y un tímpano perforado, el resto curó con el tiempo, de la paliza no pasó nada, al principio, yo, era un monstruo, nadie movió un dedo, la policía tapo el asunto y el juzgado cerro la denuncia de malos tratos muy rápido, pero mi familia, contrato a un buen abogado, la justicia es solo para ricos, esa parte no se abrió, pero me sirvió y mucho, la brutalidad del hecho cometido por mi me hacía, con muy poco esfuerzo, un demente, de eso no hubo duda por parte de nadie, pero la brutalidad y la impunidad con la que se me trato, se volvió contra ellos al convertirlo en un juicio mediático.

Al principio todo fue normal, me pasé, pero quien no lo hubiera hecho, me llamaron a declarar, el juez me miró y desestimó el caso, no fue para tanto, un tiempo en el hospital, pero salió andando, más de lo que merecía, pero luego todo se complico, empezaron a salir sabandijas que no tienen nada que hacer en la vida, cualquiera puede opinar y si lo haces en la televisión y se te juntan un par más, una falacia se convierte en verdad en una semana.

Mi abogado tenía relación con gente de las televisiones, los había utilizado en otras ocasiones, dándoles un tema morboso y pasándoles información, la cual cuentan sin ningún pudor, sin comprobar su veracidad, tampoco les importa. Al poco tiempo me había convertido en una víctima, el asesinato, nadie se acordaba ya de el, era culpable y punto, pero me convertí en un producto y como tal había gente que vivía de mi y gente que me apoyaría hasta el final, apoyarme a mí era asegurarse un sueldo, lo demás no importaba.

No podía entenderlo, solo se hablaba de mi, casos antiguos, gente que me conocía, y no sé de qué, porque yo a ellos no, pero que hablaban de mi supuesta violencia, hasta una antigua relación, pasé una noche con ella, la cual se pasó varias noches enteras hablando de cómo era y de lo que hice, cuando en aquella noche nos dijimos dos frases como mucho, me estaban convirtiendo en un degenerado, sin ningún motivo, cuatro analfabetos pero que salían todas las tardes en la caja tonta, hablaban de sicología, comportamientos, leyes, al final me retiraron del caso para, supuestamente, liberarlo de la presión mediática. Nadie se acordaba de que ese tipo le voló la cara a otro, ni de que le reventó un lateral del pecho mientras se sentó a mirar como se le iba la vida.


No tuvimos ningún problema, culpable, me declaré así, pero decidieron que no era consciente de mis actos, 100 años de condena, condonada a cambio de una reclusión en un centro psiquiátrico, bajo tutela de revisiones medicas, todo estudiado, entré con un papel aprendido y lo único que tuve que hacer es poco a poco irme olvidarme de el, ¿habría mentido?, jamás lo diría un psiquiatra, él diría que habría mejorado gracias a su terapia y a su indagación de mi mente y por supuesto, escribiría un libro, no he visto charlatanes más egocéntricos e ineptos, no saben absolutamente nada sobre la mente humana.

Fue uno de los peores días de mi vida, estuve en la lectura de la sentencia invitado por la familia del asesinado, no sabía que decirles después de escuchar la sentencia, fui con ellos hasta su casa, al irme, cuando cerré la puerta, no se me olvidará nunca lo que dejé allí dentro, habían pasado un infierno y todavía les quedaba otro que pasar, el de el olvido y la frustración. Al llegar a casa puse la televisión, escuche que alguien dijo, “se ha hecho justicia”, no pude más, cogí la televisión y la tiré por la ventana, no hice demasiado jaleo, vivo en un primero, pero no podía tenerla más tiempo dentro de mi casa, nunca más he vuelto a comprarme una, nunca más he vuelto a verla.

Estoy sentado en la cama, me da el sol en la cara, junto a mí, una pequeña maleta, la verdad es que no tengo prisa, me acaban de traer los papeles de la libertad vigilada, los he leído, bajo supervisión de una comisión cada mes el primer año, cada seis el segundo y a partir de ahí, anual de por vida…, 15 años, suena a mucho, pero se ha pasado rápido, no he cambiado tanto, ahora tengo el pelo largo y estoy más delgado, aquí cogí la rutina de hacer deporte e hice un modulo de informática, por el cual me han buscado un trabajo para ayudar a integrarme, en una empresa cerca de mi casa y al hospital, la verdad, yo me veo estupendo.

Solo apareció una reseña en una página interior del periódico, ya nadie lo recordaba y quien lo hacía, no le interesaba, 15 años, solo 15 años y alguien había decidido que estaba curado, curado de qué, me estoy mirando al espejo, 15 años parecen pocos, pero son muy largos, ahora estoy lleno de canas, he engordado, después de dejar la policía intenté trabajar en algunas empresas de seguridad, pero en aquel momento bebía demasiado y no pude mantener ninguno de los trabajos, tras mucho suplicar a mis antiguos jefes conseguí que me dieran una pensión, mínima, ya que ninguno quiso figurar en la petición, pero al menos puedo subsistir, y pasar algo de dinero a mi ex mujer, de vez en cuando habló con la familia del hombre que mató, la madre hace años que murió, el padre casi no habla y la mujer, volvió a casarse, pero duró un año, ahora vive sola a las afueras. Esta tos me está matando, hace años me dijeron que debía dejar el tabaco, pero para qué, hace un año me dieron seis meses, en realidad llevo ya mucho tiempo en la prórroga, para que alargar más esto.


He vuelto a mi casa, he entrado con los asistentes sociales y personal del hospital, me han ayudado a colocar la ropa y se van a pasar cada día, al menos al principio, para ayudarme a que me pueda ir adaptando, me gusta, la chica es muy maja y tiene un buen culo. Pero cuando ya estuve solo, por fin, pude verla, llevaba 15 años soñando con este momento, fui al armario de la entrada, en la parte superior, una de las planchas que lo cubre por dentro, si se fuerza de un lado, cede y se puede sacar, dejando un hueco al descubierto, allí estaba la caja, me senté con ella en el sofá, la abrí, la miré y sin dudarlo…, la empuñé, sentí sus frías cachas en mi mano, deslicé mi dedo corazón por la parte metálica hasta toparme con el gatillo, el cual acaricie suavemente, con el pulgar amartille el revólver apunté a un jarrón y presioné el gatillo hasta que el percutor saltó, impactando contra el cuerpo del arma, el tambor estaba vacío, pero ese ruido me puso la carne de gallina, cuanto la he echado de menos, pero todavía tenemos mucho camino que recorrer, juntos…


miércoles, 5 de octubre de 2011

Vuelo

Siempre quise volar,
Desde siempre quise que llegase este momento, estar en el borde, en el límite de mi seguridad para lanzarme al vacio…, para desplegar mis alas y ser libre.
Ahora llevo rato aquí, parado, tantas y tantas veces, repasé este momento, tantas y tantas veces repase las sensaciones que viviría, tantas y tantas veces soñé con cómo lo haría, y ahora que tengo que hacerlo no estoy seguro, no sé si seré capaz.
Sigo aquí, inmóvil, paralizado, y tengo miedo, miedo a no ser capaz, miedo a que no sea todo lo que he soñado, miedo a que sea mejor soñar que vivir.
Desde el borde, doy un paso atrás y toda la excitación cesa, vuelvo a la seguridad, seguiré soñando, controlando mi vida, mi pie izquierdo retrocede, ahora el derecho y…, mi pie izquierdo se apoya y me impulsa hacia delante, le sigue el derecho, vuelve la excitación y mi cuerpo se suspende en el vacío, sin tiempo a pensar, solo a reaccionar, despliego mis alas y comienzo a caer…
Nunca me he sentido más vivo, nunca mis sueños fueron comparables a lo que siento en este momento, nunca se pudo disfrutar desde la apatía, la comodidad, nunca más observaré, ahora soy observado por quienes viven soñando,  porque elegí soñar viviendo…

Por ti y para ti…

martes, 4 de octubre de 2011

Despedidas

Solo la tenue luz de la calle, que entraba por las ventanas con las persianas por la mitad, iluminaba la casa, no me hacía falta más, llevaba tres años viviendo allí.
Mientras buscaba en un armario, en silencio para no despertarla, recordaba cuando entramos por primera vez en la casa, cada estancia era el preludio de mil historias posibles en común y la ilusión crecía  a medida que pasaban los minutos, al terminar de recorrerla y mirarnos sabíamos que iba a ser, que era nuestra casa.
Cogí la maleta de la parte superior y la abrí poniéndola encima de una silla, fui llenándola de camisas y camisetas de los armarios, como nos lo pasamos montándolos, elegirlos, en la tienda sueca de turno estuvimos toda una mañana, elegíamos uno, con su mesilla, pero justo al lado había otra mesilla, esta mejor, entonces hay que cambiar el armario, de vuelta a buscar uno y vuelta a empezar, cada viaje de una sección a otra era una excusa para probar un sofá que nos pillaba de camino y mil caricias con mil besos nos acompañaban.
Por el pasillo llegué al cuarto de baño, mi neceser estaba casi completo, solo cogí el cepillo de dientes y con ello cerré y recorrí el pasillo otra vez, su color anaranjado, casi tierra, siempre me gustó, tardamos en decidirnos por el color, probamos unos cuantos cuando decidimos pintar nosotros mismos, tampoco teníamos mucho dinero y hacer cosas juntos era el mejor de los planes para los dos, así que los fines de semana nos poníamos la ropa cómoda y vieja con la que nos sentíamos tan a gusto, con las ventanas abiertas, entrando el sol, eran momentos de felicidad, de vez en cuando parábamos en la ventana nos fumábamos un cigarrillo o nos tomábamos una cerveza mirando lo que desde allí se veía, que después nunca más admiraríamos, pero en esos momentos cada detalle, cada imagen la compartíamos como lo más bonito que pudiéramos ver jamás…
Me acerqué a la mesilla de noche, estaba mi reloj y mi cartera, una al bolsillo trasero del pantalón, el otro a mi muñeca, fue hace dos años, llegué tarde del trabajo, ella tenía la mesa preparada y según escuchó la puerta salió corriendo, se me abalanzó al cuello y tras un largo e intenso beso se medio descolgó, una mano en mi cuello y con la otra ofreciéndome su presente, me encantó, abrí la caja y estaba el reloj de acero, brillante, lo dejé en la caja de nuevo y me la llevé a la habitación, hasta el día siguiente no volví a ver el reloj y la cena, allí se quedó.


Ahora con mi mano luciendo el reloj de acero acaricio su pelo, la miro dormida y veo todo lo vivido, todo lo disfrutado, cada momento, cada situación, y todo eso es lo que me hace decirte adiós, todo eso es lo que me hace desearte lo mismo que me deseo a mí, volver a vivir todo eso, que ya solo son recuerdos, volver a tener toda aquella ilusión, que ya solo es monotonía y no tener miedo a perder lo poco que queda, si no, ilusión por conseguir lo mucho que vendrá. La brisa no se puede guardar, tiene que pasar de largo para que se pueda disfrutar, siempre esperando que vuelva, para poder seguir disfrutándola, tú has sido una brisa maravillosa, pero ahora dirigiré  mi camino hacia otros vientos y otras brisas…, pero no es un hasta pronto, es un hasta nunca…

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Temor

Temores, todos mis temores estaban en este momento sueltos aterrorizándome, mis ansias se habían convertido en pánico, el cual, se había apoderado de mi, paralizándome, solo veía la sucesión de luces bajo las cuales pasaba sobre una camilla, en la cual personas me hablaban, no les escuchaba, solo con la mascarilla de oxigeno puesta, me dejaba llevar presa de mi impotencia, pero, como he llegado a esto…

Nunca sabes hasta donde puedes llegar, el miedo y el terror, son mayores cuando son provocados por nada.
Hacía tiempo que todo me iba muy bien, estaba estabilizado en la comodidad de mi posición, tenía todo lo que podía soñar y en abundancia, pero hubo un momento, no sé cual, en el que empecé a ver la realidad, comencé a pensar en todo ello y comencé a mirar a mi alrededor. Todos me admiraban, pero también me envidiaban, querrían tener lo que yo tenía, y si hubiera sido a costa de arrebatármelo, lo hubieran hecho, ese pensamiento planeaba siempre por mi cabeza y su consecuencia fue que comencé a ver a todo el mundo como un rival y empecé a sentir una necesidad de estar preparado para defender lo que tenía, de defenderme si alguien quería arrebatármelo.

Tomé una cierta distancia con mi entorno, seguía en el, pero cambie mi posición, marqué una barrera con mi pareja y mis amigos, algo que me diera una cierta seguridad. Pero según iba trazando líneas para asegurarme y lo conseguía, debía comenzar de nuevo, tenía la sensación de que no podía relajarme, si lo hacía, ellos se aprovecharían y me cogerían desprevenido, no podía permitirlo, porque ellos, cada vez eran más, yo lo notaba, cada conversación, cada actitud, debía medirla para que no fuera utilizada contra mí, hasta que decidí no darles más pistas, yo era la presa, pero no se lo iba a poner fácil. Poco a poco fui dándome cuenta de la realidad, había estado dormido, veía a mi novia hablando con mi mejor amigo, hablaban de mí, lo sé, me miraban y se reían, maquinaban.
Dejé a mi novia, era una depredadora, pero yo no me dejaría apresar, dejé a mis amigos, solo querían utilizarme, solo anhelaban lo mío…, me quedé con  i trabajo, ahí estaba seguro lejos de todos ellos y cuando saliera yo y solo yo, disfrutaría de mis cosas, cenaba solo, degustaba cada plato, cada licor, al marcharme disfrutaba de mi coche, un autentico lujo, y lo disfrutaba porque yo lo había conseguido, su tacto, su potencia, llegaba a casa y allí me encontraba en paz, todo a mi gusto, todo por mí y para mí, mi reino…

Pero el enemigo no descansa, como me había defendido bien el enemigo contraatacó, se introdujo en mi entorno laboral, comencé a notarlo, la amabilidad de mi entorno, la profesionalidad que obtenía, solo era una trampa, pero soy más listo que ellos, me he dado cuenta, comencé mi defensa, primero marqué mi territorio con desaires y verborrea soez con lo que conseguí crear una barrera que delimitase mi espacio y les hiciera saber que estaba preparado, pero seguían insistiendo, seguían tras de mi. Ante sus nuevos ataques, disfrazados de atenciones, jugué mis cartas, dejaría el entorno, comencé a trabajar desde casa, así evitaría que me embaucasen con sus artimañas, al proponerlo me dijeron que si al instante, no cabe duda de que la sorpresa de mi actuación los desorientó, después de esto tomarían conciencia del duro rival al que se estaban enfrentado, pero no creo que cejen en su empeño. No podía esperar su próximo paso, debía seguir llevando yo la iniciativa, no debía dejar mis flancos al descubierto, debía salir lo menos posible y debía medir como lo hacía, solo saldría a comprar, así limitaría sus posibilidades, saldría con la lista preparada, diseñada para cubrir mis necesidades sin salirme de ahí, me estaba defendiendo bien por lo que sus ataques para doblegarme eran cada vez más agresivamente sutiles, lo vi claro un día en la frutería, mi cesta llena y el dependiente insistiendo “llévese unas granadas están muy frescas”, yo nunca había comprado granadas “están muy frescas”, ¿el resto no?, era una argucia para que picara y las comiera en casa, a saber que habrían pensado contra mí, pero que piensan que estoy loco como para caer en una trampa tan burda, le volqué la estantería y salí corriendo, huyendo de la trampa, pero victorioso otra vez, nunca más volví, pero no podía dejar de salir, si compraba por internet, interceptarían mis comunicaciones y no podría tener el control, sería vulnerable, solo tenía que seguir atento…

Habían pasado ya dos meses desde que dejé de trabajar, los ataques habían sido continuos y el enemigo tenaz, pero ahora podía concentrarme en mi defensa, tenía que estar alerta, el nivel de los ataques había descendido, que estarían tramando, alguna llamada que yo cortaba enseguida, por el telefonillo de casa hacía tiempo que habían dejado de intentar atacarme, por correo electrónico a veces lo intentaban, pero yo no caía, ni siquiera los abría, los eliminaba directamente, no les daba opción, solo navegaba por internet, había conseguido contactar con otra persona que también estaba siendo atacada, él llevaba seis meses resistiendo en su casa, era un héroe, pero tampoco hablábamos mucho, en realidad no podía saber si era real o se trataba de otra trampa, los dos llegamos a esa conclusión y nuestros contactos eran fugaces por el bien de los dos.

No sé como lo consiguieron en realidad, pero solo recuerdo el momento final, habían sido 10 meses resistiendo en casa, estaba desvanecido, casi habían acabado con mis fuerzas, cuando tiraron la puerta abajo, no pude ni reaccionar, me cogieron, me llevaron, me inyectaban cosas, me ponían mascarillas…, habían ganado, ahora no me quedaba más que resignarme a la derrota y asumir el castigo, pero debo mantener la mente fría, si me dan alguna opción, volveré a la lucha, soy un rival que nunca, nunca me daré por vencido, solo lo parecerá…, resistiré hasta la muerte…

martes, 20 de septiembre de 2011

El árbol de la vida

Era una gran película, de estas que vienen acompañadas de una gran campaña de marketing, americana, grandes actores, gran director, un guión alabado, obra de arte decía la crítica, el árbol de la vida, hasta el titulo era sugerente…

Busqué un día entre semana para verla con la chica con la que llevaba…, poco, no había demasiada gente, pero el cine no estaba vacío, que suele dar un aire tétrico y esa no era mi intención, era nuestro primer cine y quería impresionarla, todo el mundo ha ido infinidad de veces al cine, tenía que ser diferente, por eso elegí esta película, yo habría leído ya sobre ella, al ser un tipo de películas que después de verla te proporcionan una conversación sobre algo, podría deslumbrarla con mis ideas, con mis opiniones, podría entretenerla con una buena conversación, esa era mi meta al tratarse de una de esas mujeres que siempre te mira, que cuando conversa contigo y tras exponerte algo, mira a tus ojos y ves que espera algo, que busca algo y que te observa…, una mujer con la que no quieres dar un patinazo, pero lo tenía todo preparado, me gustaba mucho y era mi oportunidad para que pudiera llamar su atención y no ser uno más en su vida, el motivo, me moría por ella…

Habíamos estado tomando un café, todo iba bien, ya con las entradas fuimos hacia la sala, poco a poco nos íbamos encontrando más relajados, estábamos a gusto, tras enseñar las entradas, un joven nos indico que la sala se encontraba en la primera planta, no pude evitarlo, con mi educación habitual la cedí el paso en las escaleras y subiendo fui escudriñando su silueta, un vestido suelto, pero que marcaba su figura, dejaba ver su perfil, la espalda se estrechaba con una cintura que daba paso a unas exuberantes caderas soportadas por unas piernas torneadas, que en un instante, estuvieron a punto de hacerme perder el control, escultural, destilaba sensualidad, menos mal que llegamos al final, mi mente había comenzado a dispersarse…

Ella entró al servicio un momento, suficiente para que mi mente volviera de no sé donde…, los siguientes momentos fueron de manera habitual.

Se apagaron las luces y comenzó la película, una sucesión de imágenes, sonidos, todo muy preciosista, muy interiorista, que te llevaba a fusionarte con el entorno, me acomodé en la butaca, coincidimos en ese acto los dos, mi mano se apoyó en el lateral de su butaca y en ese momento ella se sentó encima, ni me moví, no quería que pareciese que lo había hecho a posta, así que la mejor manera era no darle importancia y ahí se quedó. A partir de ese momento solo me rondaba por la cabeza la idea de estar tocándola, de estar sintiéndola y no poder hacer nada, hasta el momento en que ella bajó su mano hasta rozarse con la mía y empezó a acariciarme con uno de sus dedos los míos, era un movimiento muy suave, muy sensual, abrí mis dedos para que se entrelazaran con los suyos como así ocurrió, las caricias ya eran mutuas.

No teníamos a nadie detrás, en poco tiempo, entre sus movimientos sobre la butaca y los de mi mano, la falda ya no se interponía entre nuestras pieles, notaba su calor, no podía evitar deslizarme por su piel, no podía evitar notar su respiración cada vez más fuerte, más intensa y en la misma medida iba cambiando la mía. Separó sus muslos y mi mano no dejo de ejercitar movimientos a los cuales ella se acompasaba, sus manos apretaban mi brazo, una de ellas se deslizaba buscando la mía para poner sus dedos entre los míos y cerrarla como si fuera su único apoyo, una vez, me acerqué a ella y deje que su respiración fuera contra mi nuca, pocas veces me había excitado tanto. Se agarró a mí, me llevo contra su cuerpo, sus muslos se cerraban y frotaban uno contra otro, con mi mano en medio, poco a poco se fue relajando, poco a poco la tensión de todos sus músculos se disipaba en una relajación, solo rota por algún pequeño espasmo involuntario que nos recordaba la embriaguez en el que encontraba en ese instante…

Los títulos de crédito comenzaron a mostrarse, la música final sonaba de fondo y la gente, poco a poco, se levantaba y salía de la sala, entre los comentarios, había opiniones de indignación, se sentían estafados por lo que consideraban una tomadura de pelo, otros repasaban la historia, la manera de contarla, la pretenciosidad del argumento, yo, creo que es una película que merece la pena que se haya hecho, no sé si bien o mal, no estoy seguro, puede ser un 2001 actual, incomprendida en su lenguaje, pero a la que el tiempo dará su sitio, con un contenido intenso y eso es algo que siempre me gustará y sobre todo es una película, que su visionado me acompañará durante mucho tiempo.

El cine, como casi todo en la vida, no es lo que se ve, si no como se ve, de eso depende en gran parte la concepción que tenemos de todas las cosas, como Malick, veo dos caminos, los míos son la razón y la pasión, siempre tendremos los dos, pero uno será el principal y yo elijo la pasión, hace que mi mundo sea mucho más…, mundo y que siempre tenga presente un árbol de la vida en el que mirarme…

domingo, 4 de septiembre de 2011

Ventanas


Estaba lloviendo, así llevaba todo el día, era media tarde y me encontraba en la habitación del hotel, sin conexión wifi, perdido en medio de un pueblo de nombre extraño y en mitad de un fin de semana de reunión de empresa.

Tras una comida copiosa como pocas, con un programa especialmente dedicado a hacer equipo, para que los allí presentes formemos lazos personales y aumentemos la productividad de la empresa, etc., etc.…, gilipolleces, le das un curso a un directivo y ya es el rey del mambo, ya tiene la posibilidad de lucirse enseñando nuevas técnicas, traídas de estados unidos.., o de yo que sé donde.., es lo mismo, nunca sirve para nada, se crea un ambiente distendido, para enseguida volver a marcar los roles de siempre, directivos jugando a ser directivos, pero solo consiguen jugar a ser niños malcriados…

En esas estaba, intentando huir de alguna manera de todo aquello, tras varios intentos y varios fracasos descubrí que solo tenía una opción, mirar por la ventana, desde un alto veía parte del pueblo, al fondo las montañas, en medio parajes de pasto y todo ello regado por a fina lluvia incesante, tras unos momentos miré, vi, pero no podía estar más tiempo, haciendo qué…, cama, silla, baño, el aburrimiento me podía, tras varios intentos más y ya totalmente resignado, volví a la ventana, acerqué una silla, la puse frente al paisaje, respiré profundamente y miré…

Al fondo había ganado pastando, tranquilo, pausado, estuve varios minutos contemplándolo, llegué con la mirada a las montañas no se veía la cumbre, pero eran bellas, el tono gris del cielo contrastaba con el colorido otoñal de los árboles, rojo, marrón, verde, todo en tonos pasteles, bajé la mirada hasta las casas, piedra y teja, nadie en las calles, solo el humo de las chimeneas imprimía algo de movimiento a tanta quietud y no muy lejos una tenue luz en una ventana y un rostro en ella, era una mujer, miraba al infinito, me quedé observándola, tenía las piernas recogidas en su pecho rodeándolas con un brazo y en el otro una taza, la cual cada cierto tiempo se llevaba a la boca y daba un sorbo del contenido, estaba relajada, estaba viendo pasar el tiempo con pausa, la que yo había tardado en conseguir toda la tarde, a duras penas.

El pelo largo que caía por el rostro recogido tras la oreja, era moreno y liso, la piel tostada y un jersey de cuello vuelto era todo lo que veía de ella, pero no quería mirar nada más, pasé tiempo observándola y su paz se convertía en la mía.

Tras un buen rato, hizo un movimiento para incorporarse, fue a cerrar las cortinas y en ese momento ella me miró a mi, no sé si durante todo ese tiempo sabía que la estaba mirando, pero parecía saberlo, nos miramos durante unos momentos, ella dibujo una leve sonrisa que mantuvo unos momentos, para bajar la mirada cerrar las cortinas y desaparecer, yo desconcertado seguí en la ventana y volví a observar el paisaje, así estuve durante otro buen rato, en realidad esperaba que volviera a asomarse o ver algún movimiento, algo…, pero no volví a verla…

Como todos los años estaba en la reunión de empresa, un año más, no recuerdo nada de los supuestos ejercicios de convivencia del año anterior, de las supuestas técnicas de grupo, de los supuestos beneficios que obteníamos, pero lo que no he olvidado ha sido aquel rostro, ni aquella paz que irradiaba, ni lo que disfruté observándolo, no he olvidado esa ventana ni la fina lluvia sobre el cristal, ni saber que de casi cualquier situación se puede obtener algo que nunca olvidaras y que las cosas sin precio, los regalos que de cuando en cuando obtenemos, son la vida…, la mejor vida…

miércoles, 24 de agosto de 2011

Metamorfosis.

Kafka, estoy ahora mismo pensando en el, en su dramatismo al encontrarse una persona en esa situación en un instante, pero como todas las obras literarias, su origen está en la vida común, por eso pienso en el, porque ahora mismo contemplo mi metamorfosis a lo largo de la vida, cada uno tenemos una, una en la que casi nunca se piensa, vivimos el presente y nos puede preocupar el futuro, pero pocas veces pensamos en el pasado y muchas veces es mejor no hacerlo, puede hacer que tú presente se convierta en una pesadilla…
Yo soy yo, bastante es, pero es lo que quería, es lo que soñaba, ni me lo pregunto. Tras una serie de acontecimientos llegó a mis manos un baúl, un baúl que conocía desde que tengo recuerdos, siempre había convivido con el y desde siempre había sido el contenedor de todas las imágenes familiares, ahora estaba en mi poder y aunque lo había retrasado, sabía antes o después debía bucear en su interior para avivar mi memoria sobre mi propia historia.
Ese momento había llegado, estaba frente a el, quité su cierre y abrí  la tapa de madera, estaba lleno de pequeños paquetes, cada uno un carrete, cada uno un tiempo, decidí empezar por el principio, saqué todos y comencé por los de abajo.
Mis fotos de niño, rodeado de mis padres, hermanos, familiares, no tengo ningún recuerdo, pero veo un crío feliz, como se debería ser a esa edad, donde sin conocimiento sobre nada, uno solo se deja cuidar y si es así, está en la más absoluta de las felicidades, el centro, el rey…
Cuanto más iba avanzando, las fotos iban cambiando, mi paso por la pubertad, cambiando el apego familiar por el de los amigos, la adolescencia, con el descubrimiento y la transformación de mi mente y cuerpo y sobre todo el descubrimiento que la relación con otras personas será la base del resto de mi vida, de una manera impensable hasta ese momento.
Es la fase donde las cosas no tienen importancia y solo las experiencias la tienen, donde el futuro es para el cine pero comienza a truncarse, porque se piensa en como serás en el futuro, pero casi nunca se cumplirá y además casi nunca se querría que así fuera, al final casi siempre uno es un intento de ser algo, que se convirtió en un proyecto de ser otra cosa, que el tiempo y el entorno se encargaran de que termine en una resignación a lo mucho o poco conseguido de todo eso.
Cuando pienso en lo que pude ser y ahora soy, siento un poco de nostalgia por la curiosidad de saber cómo hubiera podido ser si hubiera conseguido ser como quería ser, es verdad, en aquel momento hubiera dado cualquier cosa por haberlo conseguido, enseguida se me pasa, porque ahora mismo, no he conseguido ninguna de mis pretensiones, pero me encanta ser lo que soy, bueno no, me encanta ser como soy, lo que soy es un eufemismo de, tanto tienes tanto vales, y gracias a que me encanta ser como soy, ya no me muevo en el terreno de los eufemismos a no ser que sea como divertimento dialéctico.
Muchas personas sienten nostalgia, pero es posible que eso fuera de otra manera si se hubieran molestado en conseguir, como querían ser y no que querían ser, la posesión es fugaz, pero la manera de hacerlo es eterna…