martes, 6 de agosto de 2013

Nuevo avance para un viejo mundo


Acaban de presentar en sociedad carne realizada a partir de células madre, carne producida por el hombre,¡¡esto es el caos!!, no es broma, es el caos…, o no. ¿Que significará esta noticia?, seguramente no, pero podría significar que toda la producción y distribución de carne y pescado, se efectuará con un 5% de los empleos actuales, el 95% restante se quedará sin ingresos,¡¡en todo el planeta!!, todos los animales de granja serán exterminados, ya que no nos sirven y no somos capaces de convivir con la naturaleza en condiciones de libertad, todas las tierras ganaderas se convertirán en tierra de cultivo para intentar subsistir, pero todas las tierras de cultivo serán abandonadas, cuando se empiece a manufacturar también los cultivos, cómo se hará con la carne y el pescado y entonces, sin animales, ni personas, las tierras serán parajes abandonados, ya que la población sin recursos se aglutinará en los extrarradios de las grandes ciudades, en espera de alimentos y recursos que no pueden conseguir por si solos. Conscientes de las limitaciones de los producto manufacturados, el siguiente paso será la venta de los productos de manufacturación de alimentos, directamente a los usuarios, con un electrodoméstico cómo laboratorio de producción, sin fecha de caducidad de los productos y con una producción de dichos electrodomésticos brutal, aunque por un breve periodo de tiempo, este gran paso hará que la producción mundial vuelva a dejar sin ingresos al 95% de las escasas personas que en ese momento se dediquen a la manufacturación de alimentos…, El sistema de mercado estará colapsado y todos los sectores frenaran su producción, por la escasez de personas con renta y la acumulación de riqueza en un porcentaje muy bajo de la población, lo cual multiplicará esta situación y así, será imposible que subsista, por lo que las revueltas y el avance de las ideas involucionarías será imparable, la religión y el miedo volverán a dominar y los sistemas totalitarios y proteccionistas se impondrán. Toda nuestra supuesta evolución (consistente en producir una nueva generación de electrodomésticos más allá de las tareas del hogar, electrodomésticos de ocio) nos hará retroceder varios siglos y otros tantos harán falta para superar estas circunstancias y, cuál será el motivo…, nuestro ego, descubrimos que podíamos hacer cosas que modificaran nuestra vida y nuestro entorno e iniciamos una carrera por modificar y, modificar lo modificado, ¿hasta qué punto y porqué necesidad?, da igual, si se piensa algo y se descubre cómo hacerlo se hace, y las consecuencias…, pues de eso que se ocupe la siguiente generación, la cual modificará la consecuencia de mi modificación y se asombrará de lo inteligente que es, ha sido y será…

¿Ciencia ficción?, ¿desvaríos de barra de bar?, seguramente, pero…, quien nos iba a decir hace 10 años que tras el avance industrial, económico y social europeo nos hallemos en un colapso absoluto del sistema que tan perfecto creamos, quien hubiera pensado que tras Egipto, Grecia y Roma, vendría la Edad Media…, quien sabe, pero…, qué necesidad hay de prescindir de los animales para nuestra alimentación, ¿los animales?, si así fuese estaría justificado, pero ¿vemos a las ovejitas y las vaquitas corriendo por los verdes pastos en libertad y concordia, mientras degustamos un filete de Apple con unas verduras al horno de Repsol?

jueves, 31 de mayo de 2012

La extraña belleza de la sinrazón

La extraña belleza de la sinrazón, esa fue mi respuesta cuando me preguntaron el motivo de mis actos…, la extraña, belleza, de la sinrazón…
Uno de ellos a cada lado me llevaban hacia el exterior, en esos momentos el sonido de mí alrededor era solo un murmullo lejano, aunque veía en sus rostros que los sonidos eran lanzados con fuerza, algunos se dirigían a mi directamente, yo solo miraba al frente.
Se frenaron en seco, sujetaban con fuerza mis brazos esposados a mi espalda, por lo que yo también me frené, en ese momento me vi reflejado en el cristal de la puerta que tenía en frente, sin camisa, estaba cubierto de sangre, la tenía en los brazos, en la cara, en el pelo, mi rostro desencajado señalaba que lo que acababa de vivir, no había sido una situación habitual, ni común, para bien o para mal, había sido algo excepcional.
En los siguientes días no paraba de pasar gente por mí, primero en el hospital donde me hicieron un reconocimiento médico, pruebas clínicas, análisis sicológicos, cómo me va a investigar alguien que siente pánico por mi presencia. Después en la comisaría donde estuvieron interrogándome durante horas, muchas horas, no sé quien diseña los procesos de interrogatorio, pero están hechos para que solo los necios puedan ser doblegados por ellos, el único efecto real que producen es aburrimiento, del método en sí y de quien lo ejecuta. Más tarde fue en la prisión, donde me explicaban y me explicaban, cómo iba a ser mi estancia, por qué tenían que aislarme, que era por mi bien y el de los demás reclusos, aburrido. En todo este tiempo no dije ni una sola palabra, solo esperaba lo que iba a suceder ahora.
Encendí la televisión, era sábado por la noche, puse la primera de Tve, Informe Semanal, el primer reportaje, yo, la primera imagen, mi salida de la casa…, imponente, la noche y los focos iluminándome, me resaltaban en un contraluz que agrandaba mi imagen, la sangre, mi ropa desgarrada, la policía escoltándome, era una imagen increíble, no podía quitar los ojos de la pantalla…, era un dios…, todos se aterraban a mi paso, todos se fascinaban con el horror que representaba, pero todos querían saber, todos querían opinar y sobre todo, todos querían saber de mi, por qué,  querían conocerme, querían estar cerca, hasta ese momento nadie se había fijado en mi, nadie se había interesado por mí, ahora tenía imagen, tenia presencia, tenía la atención de los demás, tenía la extraña belleza de la sinrazón…

miércoles, 29 de febrero de 2012

Era media noche...

Era media noche, la habitación a oscuras y yo no podía dormir…
Mi cabeza sin nada que hacer, no había ruidos, ni imágenes, ni sensaciones.., la realidad estaba apagada, así que comencé a utilizar lo único que tengo que no depende de ella, la imaginación.
Llevo tres años durmiendo en la misma habitación, comencé a girar mi cabeza escudriñándola de un lado al otro, no podía ver nada, pero sabía, o creía saber lo que había en cada lugar. Tenía una caja de fósforos en la mesilla, tanteando llegué hasta el cajón que la contenía, lo abrí y buscando con mis dedos entre las cosas esparcidas por el las encontré, me incorporé y apoyé en el cabecero de la cama, empecé por la derecha.
Con la barbilla junto al hombro mi imaginación me mostró ese rincón, una mesilla de color negro, una lámpara que sale desde el suelo con tres ramas, cada una de ellas con una luz en su extremo, todo ello en la pared donde estaba apoyada, perpendicular a todo ello una cómoda de color oscuro también, con una lámpara de velas sobre ella, decidí encender un fosforo…
De repente todo se iluminó, la mesilla me mostró el brillo de su parte superior que contrastaba con el mate de la inferior, reflejando la luz en la pared y mezclándose con el continuo movimiento de las sombras que en ella producía el gotele, la lámpara me mostró los miles de colores que las cúpulas que cubrían las bombillas tenían en su interior y la lámpara de velas, con cada una de ellas de un color distinto, terminaba de mostrar un rincón, que mucho más allá de lo que mi imaginación me mostraba, tenía una imagen que nunca, hasta ese momento, había percibido. Poco a poco el fosforo fue apagándose, progresivamente iba perdiendo intensidad y todo el rincón fue apagándose, al quedarse oscuro, intenté volver a traer la imagen de el de mi memoria…, esta vez mi memoria la trajo con todos sus colores, sus matices, su belleza…, ya nunca mi memoria perdería esos detalles que, hasta ese momento, no había retenido.
Desde entonces no pierdo detalle cada vez que algo ilumina mi cotidianidad y me muestra, en su justa medida, lo que la costumbre se encarga de apagar y la memoria termina de borrar, en la infinidad de detalles que hacen de cada momento algo único, y que casi nunca logramos apreciar…


martes, 14 de febrero de 2012

Agitación

Como cada día, como cada noche, cerré los ojos…
¡¡¡Abrí los ojos!!! El pasillo era interminable, no paraba de correr, solo así no me cogerían, la desesperación superaba a la fatiga y el ahogo constante era superado por el miedo, doblé una esquina y de la velocidad choqué con una puerta, la número 23, a lo lejos la siguiente esquina, enfilé su camino, sin mirar atrás, sin pararme a pensar, se fue acercando, las puertas pasaban a ambos lados y a toda velocidad, llegué y la quise volver a doblar lo más rápido posible, volví a encontrar una puerta en mi camino, y choqué con ella, la número 23, a lo lejos la siguiente esquina, cerré los ojos un instante.
¡¡¡Abrí los ojos!!!  Recorría las escaleras empinadas, los escalones de dos en dos, incluso de tres en tres, iba dejando los tramos tras de mí, notaba como estaban cerca, muy cerca, en todos los descansillos por los que pasaba, veía el cartel sobre la puerta, “Garaje”, todas estaban cerradas, pero en el siguiente estaba entre abierta, decidí atravesarla, vi los escalones empinados y comencé a bajarlos, los escalones de dos en dos..., cerré los ojos un instante.
¡¡¡Abrí los ojos!!!  El sol calentaba mi piel, tumbado sobre la arena en el borde de la playa, una playa interminable en ambos lados, las olas mojaban mis pies, el sol me cegaba e intenté incorporarme, había algo que me lo impedía, lo intenté de nuevo, era imposible, algo tiraba de mis brazos cada vez que lo intentaba, giré mi cabeza para mirar una de mis manos, me pareció que estaba enterrada, no podía sacarla, tiré y tiré sin éxito, entonces me fijé con mayor detalle, no estaba enterrada, mi mano se fundía con la arena, convirtiéndome en ella, desde la muñeca hacia abajo era arena, me giré hacia el otro lado y era igual, cada vez tiraba más de mi, y vi cómo cada vez más, mi cuerpo se iba convirtiendo en arena, los antebrazos, las piernas, el tronco, las olas chocaban contra mi e iban arrastrando partes de mi cuerpo, convertido en arena, hacia el mar, me estaba descomponiendo, me perdía en la inmensidad de esa playa, cerré los ojos un instante.
¡¡¡Abrí los ojos!!!  Estaba frente a mí, hablaba y hablaba, sin parar, de todo, de nada, a veces escuchaba su voz, otras solo veía el movimiento de sus labios, pero yo no podía parar de reírme, reía y reía, lo que decía y lo que no, era graciosísimo, mis carcajadas eran constantes, me lo estaba pasando genial, no me había divertido tanto en mi vida, cerré los ojos un instante.
¡¡¡Abrí los ojos!!!  El despertador estaba sonando, extendí el brazo y lo apagué, me apoyé en el cabecero de la cama, y las carcajadas iban a menos, no sabía por qué, pero me estaba riendo, tenía un humor esplendido, me levanté y me dirigí al cuarto de baño, seguía riéndome, la sonrisa me acompaño hasta que salí de casa, cerré la puerta y pensé, hoy va a ser un buen día seguro, no sé por qué, pero lo va a ser, dentro de mí, lo noto…

jueves, 5 de enero de 2012

La Caida

Seis y cuarto a.m., mi respiración formaba una nube de vaho cada vez que exhalaba, sentado en un poyete de hormigón, el cual helaba mi trasero, con la mochila a mi lado y las manos cubiertas por los guantes seguían teniendo frio, sin quitármelos, de un bolsillo saco una barrita energética e intento abrirla con la mano derecha ayudada por la izquierda, que sostenía el móvil con el que estaba escuchando una canción de Paul Weller, un poco más a la izquierda una chica, a la que no había visto jamás,  cubierta por varias capas entre las que había cuello vuelto, capucha, bufanda, miraba al infinito sin prestarme atención, al no poder abrirla opto por quitarme un guante, el de la mano derecha, muerdo la punta con la boca para tirar de el, al hacerlo la barrita se resbala y cae, con el guante en la boca intento atraparla con la mano desnuda, no la consigo coger, pero del golpe se eleva y vuelvo a intentarlo, esta vez levantándome, al hacerlo mi brazo golpea la mochila que cae al suelo, como un malabarista atrapo la barrita, pero al dar un paso mi pie atrapó la correa de la mochila y al recuperar mi posición inicial y arrastrar la mochila, esta tropieza con mi otra pierna haciéndome perder el equilibrio y cayendo hacia atrás donde estaba el poyete de hormigón, para no darme me apoyo en el, en mi mano izquierda el móvil, por lo que me sujeto con la derecha…, en esa mano estaba la barrita, he de decir que la barrita era de chocolate y quedó totalmente aplastada entre mi mano y el hormigón, quedando la situación de la siguiente manera, tumbado boca arriba, en la boca un guante, en una mano el móvil, en la otra la barrita desparramada e impregnándola de chocolate, la mochila enganchada en los dos pies y el autobús llegando en ese momento a la parada. La chica me miraba fijamente, no reaccionaba solo me miraba, he respirado, la he mirado y tras un instante que ha sido eterno la he dicho, “yo en tú caso me descojonaría”, ha pasado otro instante y de repente, se ha empezado a descojonar, una risa contenida que explotó de repente, yo la he mirado y he empezado a hacer lo mismo, por fin ha llegado el autobús, me ha ayudado a levantarme y sin parar de reírnos nos hemos subido, yo he tardado un poco en sentarme, buscar el abono, limpiarme la barrita, colocarme.., un estrés.

Ella se ha bajado una parada antes que yo, desde que se ha incorporado hasta llegar a la puerta en espera de que se abriera ni me ha mirado, pero al abrirlas, me ha mirado para despedirse, ha hecho el gesto con la cabeza y según decía adiós, se ha vuelto a descojonar, yo he hecho lo mismo y se ha ido riendo, pero por simple humor, sin maldad, podría haberme sentado mal, pero aunque el protagonista fuera yo, la situación había sido grotesca, un acto que me podía haber amargado el principio del día me lo ha alegrado, a mí y a la chica que fue espectadora de todo, y los dos hicimos lo que debíamos, tratar a la vida con humor siempre que se pueda…

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mis cadáveres

Hay muchas cosas que se dan por hechas al haber existido desde los primeros recuerdos y se piensa que continuaran estando ahí por siempre, pero nada es para siempre.
Cuando se tiene conciencia de que una de esas cosas es una de las que ha mantenido tú existencia, te das cuenta que para eso no estás preparado, por mucho que hayas recibido, dado, padecido y tolerado, nada te prepara y cada situación a la que te enfrentas es una situación nueva, distinta, que debes asumir, como mejor puedas.
Vivo con un felpudo, bajo el cual, echo mis basuras, allí debajo y sin verlas, desaparecen…, pero si algo levanta polvareda, aparecen y con más fuerza todas las miserias que he acumulado, sabiendo que si no se soluciona algo, antes o después volverá, quien es capaz de solucionar todo en una vida, quien es capaz de no equivocarse, solo hay una manera, negarse la experiencia, no recorrer camino para no tropezar, pero prefiero tropezar, si puedo soportar el peso de los cadáveres de mi vida, prefiero cargar con ellos y mirar hacia atrás viendo un largo recorrido.
Algunos pesan…, y cada día más, lo que viene me va a pesar y mucho, va a levantar polvareda, podré ver como lo más querido se va marchitando, va desapareciendo sin poder retenerlo, como el agua de una fuente que intentas retenerla con tus dedos y siempre acaba marchándose entre ellos , podré…, podré con ello, solo tengo que saber qué es importante y qué no, solo tengo que saber lo que debo hacer, porque lo debo hacer y hacerlo, sin más, como otras veces hice, de fatídico recuerdo pero de espectacular resultado, me traerá otro cadáver, este muy pesado.
Debería enterrar mis cadáveres, debería sacarlos de su fugaz escondite para llevarlos donde descansen para siempre, donde, aunque llevándose una parte de mi, nunca más tenga que soportar su peso, lo haré y lo haría ahora mismo si supiera cómo..., pero a esto tampoco enseña nadie...
Mientras, cada vez que aparezcan, miraré el horizonte, miraré el infinito y pensaré en lo insignificante que es mi existencia, en lo insignificante que son mis problemas, en que solo existen porque yo existo,  me encerraré con ellos en lo más profundo de mi conciencia, les miraré a los ojos y les golpeare, siendo su rostro el mío propio, hasta que agotado de darme y recibirme, se retiren y vuelva a su oscuro recoveco donde agazapados siguen viviendo, pero nunca dejaré que salgan del sitio donde solo yo debo estar, nunca debo dejar que nadie les vea, que nadie les sufra.
Yo soy mis cadáveres, pero podría ser sin ellos o todo esto es una quimera y al igual que ellos no existen sin mí, yo no existiría sin ellos, o es posible que no existan ellos y yo, que yo soy todos.., entonces mis intentos no servirían de nada, mis divagaciones no servirían de nada, nada serviría de nada y el simple hecho de diferenciarlos sea por el hecho de no querer o no saber enfrentarme a ellos, o de no saber que no debo enfrentarme a ellos, solo debo saber de su existencia, solo debo dejar de pensar, podré dejar de hacerlo…, debo terminar con esto y lo haré.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Yo

No habrá peleas, no habrá miradas.
Mirar y no ver, ver sin mirar, todo vale para no tener que asumir que lo que quise, solo existe en mi interior y la realidad nunca existirá dentro de la frontera de mi autocomplacencia.
Salir no es una opción, al igual que nunca lo fue dejar entrar, la soledad de la conciencia dejaba la puerta abierta esperando que, al acercarse, no volviera a cerrarla con el portazo de la dependencia, dependencia de mi mismo, dependencia de la negación de mi propia inexistencia, por la cual debo seguir.
Decoro el interior con retratos de todo lo no conocido y con rostros girados sobre su desilusión, sobre colores de la nada con pinceladas de vacío, para poder deambular en el mayor de los desasosiegos, en la cotidianidad del paso del tiempo, para llegar al minúsculo recoveco por el que diviso la realidad y prendarme de sus matices y sus peculiaridades, prendarme de sus tonos, para desearla como si fuera el mayor de los misterios y en realidad, que así sea…
Paseo por las orillas de la demencia con el ímpetu del novicio ávido de conocimiento, que en cuyo caso, su mayor logro sería borrar todo lo aprendido y aprender a nunca más saberlo, divisando el infinito desde aquí, solo anhelo poder dar un paso tras otro hacia mi destino, desbloquear, desbloquearme, pasar por el pánico de la decisión, sin que eso me lleve al desastre, sin que eso me lleve al punto de partida de donde nunca saldré…, aunque…, me veo a mi mismo incapaz de adentrarme en él, tanto como de alejarme.
El tiempo pasa despacio, no, en realidad, pasa alterando todo en su recorrido mientras él perdura, quiero controlar el tiempo, quiero ser el tiempo, pero me conformaré con no ser su próxima presa, su próxima víctima.